Opinión

Almanzor González: biblioteca jurídica andante

Fausto García

La vida y sus cosas son de forma y de fondo.  Lamentablemente, hay quienes pierden el fondo, por estar guardando “las formas”. (Fausto García)

En todos los países, los pueblos, comunidades o barrios existen individuos meritorios, que de alguna manera se destacan por la labor o función que desempeñan, aunque extrañamente, su quehacer pase desapercibido para sus conciudadanos, pero DIOS está ahí, y ve ese obrar de esos hombres y mujeres que no ocupan primeras páginas de los periódicos, revistas rosas, ni mucho menos pisan alfombras rojas o son invitados de honor de personalidades destacadas, pero están ahí.  Y están ahí y son importantes, pues a través de ellos, Dios -que descansó al 7mo. Dia de la creación- sigue construyendo, pues usa sus manos para seguir elaborando bienes y servicios en beneficio de una humanidad que siempre necesita y demanda más.

Al hacer este introito, se me hace difícil no recordar algunos personajes de una de las comunidades a las cuales he pertenecido.  Me refiero a mi tío, compadre y hermano en la fe, Antonio Manuel Abreu (q. e. p. d.). Para solo recordarlo con un detalle, les cuento, que el mismo, por varios años, y antes de Santiago tener los aseadores de limpieza con que cuenta, desde tempranas horas de la mañana, se levantaba a eso de las 5:00 a. m., y cuando venían a ser las 7:00 a. m., ya había barrido y limpiado todas las aceras y contenes de su casa, alrededores y la cancha del barrio, -el todavía llamado Coronel Fernández Domínguez-, más conocido como CECARA, en esta ciudad de Santiago de los Caballeros.  El detalle es que mi tío duró varios años en eso, pero nadie lo valoró nunca, ni se le dio reconocimiento alguno por tan loable labor, la cual hacía con tanto entusiasmo, que daba gusto verlo en su faena.

A final del año pasado, a eso de las 3:00 p. m., cruzaba la calle de la oficina donde laboro, y al hacerlo advertí al doctor en derecho, ex profesor de la UASD, ex musico de la Orquesta Sinfónica Nacional, y también ex diputado del Congreso de la Republica, el Dr. L. Almanzor González Canahuate, que bajaba junto a su chofer y en la guagua que usa, por dicha vía y nos saludamos a voz de marchantes. Para mí, más que todo lo anterior, o sea, de las posiciones enumeradas, es el pionero como vendedor de libros jurídicos en el país, parte del cual ha recorrido y recorre desde Santo Domingo, su cede principal, pasando por San Pedro de Macorís, La Vega, Puerto Plata y Santiago, esta última que visita los jueves de cada semana desde hace años.

Al verlo y saludarle en la forma antes dicha, me fui a lo más profundo de mí y me dije: ¿González Canahuate: biblioteca jurídica andante, quien valora o aprecia su labor?  Al interrogarme, entonces decidí usar este medio para destacar sus méritos, recordarle ahora que vive y agradecerle en nombre de muchos anónimos, su gran labor en la importante tarea de difundir obras jurídicas, o vinculadas al derecho y al ejercicio de la abogacía. Amén de que él dice a viva voz y así lo ha escrito en los colofones de algunas de sus obras, que ejerce tal labor para completar el moro de la familia, pues la pensión que le da el Estado como servidor público que fue, no le alcanza para los quintiles del Banco Central, en el fondo, hay otro motivo que lo impulsa, y para mí lo es, vivir y cultivar desde dicha labor, su profesión de abogado, y a la vez, ser instrumento para que llegue a todo el ámbito del quehacer de dicha profesión, el conocimiento plasmado en las obras vinculadas a dicha carrera.

Y muy particularmente, que les llegue la información legislativa, doctrinal y jurisprudencial a los distintos usuarios del Poder Judicial, que ha venido acompañando desde una labor transcendental, como lo ha sido la recopilación de jurisprudencias, que empezó a mediados de la década del setenta, y que no se ha detenido desde entonces, contando a la fecha con más de cincuenta obras, de distintas materias; y que recogen comentarios suyos sobre la jurisprudencia nacional, incluyendo tendencias de ella, casuismo, interés doctrinal, cambios o virajes, etc., labor ardua y tesonera que lo han obligado -aunque pienso que lo hace con gusto- a vivir sumergido en los archivos de la S. C. J., y en la última década, de los tribunales de las altas cortes para poder brindar lo que siempre se propuso, el conocimiento en el área donde le ha tocado vivir y entregar la mayor parte de su vida, vale decir, el mundo de la lectura y el análisis de las decisiones tomadas en materia de justica por los indicados órganos.

Destaca el Dr. González Canahuate, echando unos párrafos con él, justamente el jueves 31/01/2019 en el Palacio de Justicia de Santiago, que “la jurisprudencia es un espejo de la sociedad, en todos los sentidos, pues a través de ella se ve el juicio de la justicia a los crímenes horrendos, estafas, corrupciones, así como encubrimientos de esta de varios hechos delictuosos…”

Y, para terminar, lo hago con el mismo Almanzor, trascribiendo de la pagina 578 de la recopilación civil del año 2012, lo siguiente: “Estudia, supérate, lucha con la espada de Bolívar y los cojones de Duarte, por una República Dominicana fundada en la libertad, la igualdad, la solidaridad; y el trabajo y resucitará la República soñada por Bolívar y Duarte. No lo dudes, solo es cuestión de fe, persistencia, paciencia, como trabaja la gota de agua. Gracias por apoyar este trabajo…Aun no han podido ensuciar mi alma ni mis manos con el oro corruptor, los bucaneros y filibusteros de la política tropical”. faustogarcia2003@yahoo.com

 

 

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