Opinión

Quién o quienes pueden desde el punto de vista ético y moral aspirar a determinada posición política?

POR RAFAEL SANTOS

De entrada, sugiero leer nuestro artículo titulado: Categorizaciones políticas electorales de los pueblos, en donde hacemos una radiografía definitoria de hasta donde se ha venido rebajando esta (o seas la política) por no estar muchos de los que se hacen llamar políticos, a la altura de las necesidades de los pueblos, pero sobre todo, por la falta de ética y de moral, lo que se ha traducido en un fuerte y mayúsculo resquebrajamiento del término en su justa esencia.

Ahora bien, buscando un tipo de respuesta para tratar hasta donde nos los permitan nuestras reflexiones, con relación a la interrogante que a la vez sirve como título a presente artículo, me permitiré a seguida hacer algunas puntualizaciones que considero pertinente y las cuales esperamos nos permitan crear en nuestro sub consciente algún tipo de asidero para de esa manera analizar con objetividad el presente texto.

Los primero es, que como consecuencia de la decadencia que desde el punto de vista científico ha caído esta noble ciencia, en donde se observa la manera que es usada esta, es decir, como una especie de trampolín o vehículo para solucionar pequeños o grandes problemas, mayormente de índole económico y hasta cierto punto personalista.

Pues, una vez se logra obtener la cuota que de manera parcial o total se busca, o seas refiriéndonos al poder como elemento de primer orden dentro de esta carrera, quien es sustentador del mismo, sufre tal y como lo referíamos en otro escrito anterior, una especie de metamorfosis, lo que nos da a entender que es por esto que en los últimos decenios muchos han optado por “meterse” a político, no importando lo que se tengan que hacer con fin de lograr el objetivo.

Es decir, que como consecuencia del desgaste del término, es que vemos la gran cantidad de personas que aspiran a determinada posición, sin siquiera tener una preparación adecuada y lo peor del caso, algún tipo de liderazgo, no importa que este sea mínimo, sobre el cual se apoyen las ideas programática de cara a obtener el triunfo, pero que este pueda beneficiar además al colectivo de los pueblos y no a una camarilla, de esos que trabajan junto al candidato o al llamado “líder” como se estila en el tipo de accionar que se observa en países como los nuestros.

Muchos desconocen este término en su justa esencia y en su afán por poseer poder a través de la política, y esto lo sustentamos desde el punto de vista ético, lo hacen sin tomar en cuenta que lo primero que se debe tener, es cierta dosis de liderazgo e inteligencia emocional para poder lidiar con las múltiples dificultades que suelen presentárseles a quien o a quienes se aventuran a tal carrera.

Para poder aspirar se debe ser líder, tener espíritu de humildad, don de servicio a través de experiencia comunitaria y sobre todo a favor de los diferentes sectores sociales, es decir tener un trabajo hecho por el pueblo y para el pueblo.

Muchos creen que en política el dinero es lo más importante y hasta cierto punto si, muy importante, pero recuérdese que muy a pesar de lo desarrollado que en nuestra cultura política se encuentra el clientelismo, sin embargo tampoco debemos obviar que somos una sociedad que camina hacia el desarrollo.

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