Editorial

54 aniversario de El Nacional

En la postguerra civil de 1965, con una sociedad aquejada por la intolerancia que prolongaba la violencia desde madrigueras adversas a la democracia, apremiaba al país el nacimiento de un bastión defensor de los derechos ciudadanos con el arma de un periodismo impreso, valiente y responsable.

Salió a la luz entonces el vespertino gestado desde la revista Ahora, que ya tenía historia como fuente imprescindible de criterios, iniciativas de don Rafael Molina Morillo, venerado maestro de estas lides, ausente ya por ley de la vida.

El periódico de nombre El Nacional y de fidelidad a sus orígenes de compromisos con la verdad y la razón, tuvo como primer director a don Freddy Gatón, ya fenecido, de dobles méritos en la poesía y en el periodismo.

En este 54 cumpleaños del diario, miembro orgulloso del Grupo de Comunicaciones Corripio, rendimos honores post mortem a la pasada presencia en esa capitanía de la comunicación de don Mario Alvarez Dugan y don Radhamés Gómez Pepín y extendemos reconocimiento al heredero de un digno pasado: el actual director Bolívar Díaz Gómez, al que junto a su competente equipo felicitamos calurosamente por la provechosa permanencia que confieren a “La voz de todos”, adaptándose a una época de nuevos desafíos, dificultades y prioridades nacionales que incluyen lo digital.

La puesta al día con agilidad en la agenda noticiosa y calidad de contenidos caracterizan a El Nacional.

Crecimientos patrimoniales

Impresionan inevitablemente y despiertan curiosidad, las declaraciones juradas de altos funcionarios del pasado Gobierno que habían llegado a los cargos con buenos haberes y que luego en el ínterin de desempeños pasaron a una categoría más contundente de millonarios.

Quienes así se asumen públicamente deben haber documentado a la Cámara de Cuentas sobre los modos usados para llegar a a la grandeza de posesiones.

Que el pueblo los conozca es más que necesario antes de poner sello alguno al éxito de los atesoramientos.

Desde luego, a ciertas cimas de propiedades y liquidez no suele llegarse desde la condición de asalariado estatal aun con elevados ingresos de esa procedencia.

Existe además la incompatibilidad entre determinadas formas de lucro y el ejercicio de responsabilidades mayores en el tren gubernamental. Procede acudir a una lupa.

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