Opinión

A la memoria de  “Mi Show y Bernando Germosen”

Fausto García

La vida y sus cosas son de forma y de fondo.  Lamentablemente, hay quienes pierden el fondo, por estar guardando “las formas”. (Fausto García).

Treinta años ejecutado una actividad cualquiera son tres décadas que dejan huellas en la vida de quien la practica o de quienes se benefician o perjudican de ese quehacer.  Es tanto así, que se convierte en icono o hechizo en determinadas áreas y aunque desaparezca, por la causa que sea, queda registrada en la memoria de los individuos o de los pueblos, llegando a pasar a formar, muchas veces, parte de la cultura o historia de una región. Para solo citar un caso de aquellos que perjudican, piénsese tan solo en los 30 años de la tiranía de Trujillo.

Ya en otro ámbito, y en el caso de “Mi Show”, programa radial producido y conducido magistralmente por don Bernardo Germosen, un artista del micrófono para producir con elegancia y estilo la buena música, en su género el bolero, hemos perdido a “Mi show” aunque no así a Bernardo.  Lo perdimos, unos meses después de haber cumplido 30 años en el aire por digital 95.5 FM desde Santiago y para el mundo. Tal y como decía parte de su presentación, el mismo producía “música que usted no oye a diario”.

Con la salida de “Mi Show” del aire, Santiago ha sufrido una estocada en uno de sus iconos positivos en materia de la buena música.  Era un encuentro de verdadero placer y disfrute de una música que ha marcado para siempre las vidas de hombres y mujeres de todas las edades, que les han cantado junto a los poetas y artistas de todos los tiempos, al amor, a la alegría, en fin, a la vida, a las pasiones o sentimientos envueltos en las edades de los viejos y nuevos tiempos.

La buena música, como decía don Bernardo en su legendario espacio, “no produce efectos secundarios”.

Es un derecho que tiene cada quien a llamar música a lo que entienda lo es, independientemente de si ella lo eleva a las nubes o lo hunde en la depresión y los abismos, lo cierto es, que parece que “El cerebro humano dispone de una región especializada para analizar la música, localizada en el lóbulo temporal derecho, que se complementa con el área encargada del análisis del habla en el lóbulo temporal izquierdo. Y el sonido como denominador común. Aunque el universo desapareciera, la música perduraría, afirmaba Shopenhauer en referencia a la especialísima capacidad de la música para penetrar en lo más íntimo del ser, trascender más allá de las ideas, y en cierta manera, ignorar el mundo. Sin los seres vivos, el sonido sería silencio, y la música, viento.” (El cerebro al descubierto, Isabel Güell López, pag.108)

Y para concluir y seguir recordando a “Mi Show” y a don Bernardo Germosen, comparto con todos ustedes, el soneto del poeta argentino Francisco Luis Bernárdez, utilizado por tan distinguido locutor en su espacio, para introducir cada sábado el mismo.

Si para recobrar lo recobrado/debí perder primero lo perdido, /si para conseguir lo conseguido/tuve que soportar lo soportado, /si para estar ahora enamorado/fue menester haber estado herido, /tengo por bien sufrido lo sufrido, /tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado/que no se goza bien de lo gozado/sino después de haberlo padecido. Porque después de todo he comprendido/que lo que el árbol tiene de florido/vive de lo que tiene sepultado. faustogarcia2003@yahoo.com

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