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A la tercera es la vencida


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En menos de cuatro años, la gran urbe capitalina ha sufrido tres episodios de lluvias intensas que la han colapsado por completo.

En 2022 y 2025, esas fuertes precipitaciones —con acumulados históricos pocas veces registrados— provocaron inundaciones que dejaron saldos trágicos en vidas humanas, además de cuantiosos daños a bienes y propiedades.

Y ni qué decir de los perturbadores impactos en los sistemas de drenaje, vialidad y electricidad, así como en las rutinas diarias de los ciudadanos.

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Ayer se repitió la misma fatalidad: lluvias copiosas desde la madrugada aportaron 440 milímetros de agua, un volumen equivalente a ocho tanques por cada metro cuadrado del perímetro capitalino.

El propio presidente Luis Abinader admitió que ningún sistema de drenaje pluvial está preparado para soportar lluvias de hasta 400 milímetros.

Esta confesión oficial subraya una verdad ineludible: ante fenómenos cada vez más frecuentes debido al cambio climático, el país debe prepararse mejor. Y en todos los sentidos.

No solo se trata de ampliar las redes de drenaje pluvial, sino también de endurecer las normativas urbanas de edificación y, sobre todo, de hacer mucho más eficientes los sistemas de respuesta ante emergencias y protección ciudadana.

El evento de ayer, con casi cinco horas de lluvias en la madrugada, tomó desprevenidos tanto a la ciudadanía como a las autoridades, que reaccionaron cuando ya se habían producido graves estragos.

En medio del aluvión, colapsaron carreteras de acceso y vías principales de la ciudad, paralizando escuelas, universidades y centros de trabajo públicos y privados.

Muchas personas ya estaban en camino hacia esos lugares cuando conocieron o percibieron la gravedad del fenómeno, y cuando llegaron las precipitadas órdenes de tomar precauciones.

Con estas tres experiencias devastadoras, es imperativo diseñar y poner a prueba, sin más demora, nuevos mecanismos de alerta temprana que realmente funcionen, así como un sistema efectivo de evacuación y asistencia para los ciudadanos víctimas de estas calamidades.

Mejorar la prevención y el manejo de emergencias no es una opción. Es una obligación inaplazable.

A la tercera es la vencida.

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