Editorial

A medias y todo, la economía vive

La normalización de labores y de distribución de bienes solo es posible gradualmente, lo que en los hechos está ocurriendo al tiempo de seguir siendo prioritario controlar el Covid-19. Se trabaja, se fabrica, llegan mercancías del exterior para una serie limitada de elaboraciones que luego van al consumidor…. o la gente estaría angustiosamente peor que ahora, mucho más privada de artículos de primera, segunda y tercera necesidad y dejaría de concurrir tan masivamente como lo hace a los expendios permitidos. Sin esas brechas de abastecimiento de lo que aquí llaman “productos esenciales” el país seguiría en un proceso de creciente declinación económica y solo habría una abundancia vivificante: la del oxígeno; y no basta con respirar.

La revisión de algunos criterios haría posible que más trabajadores y maquinarias integren nuevas áreas a labores manufactureras para cubrir necesidades de consumo; una reactivación por fase que aun a pequeña escala prometería un futuro inmediato menos desastroso que el que augura la actual inmovilización propiciadora de ruinas. Aferrarse con fuerza de ley a métodos de trabajo que reduzcan la posibilidad de contagios. Salir indemne de tareas ocupacionales, enmascarado y guardando distancias, no debe ser más complicado y riesgoso que amontonarse en supermercados y bancos. Que Salud Pública, y los especialistas internacionales que brindan asesoría, digan la última palabra.

Con bifocales sería mejor

La visión parcial para las cosas, tubular como la que causan las anteojeras de la hípica, es de las peores consecuencias si el accionar y las alarmas contra los males respiratorios asociados al Conavid-19 llevan a descuidar lo que tan a la vista de autoridades conspira masivamente sobre la salud pulmonar por gigantescos incendios en los vertederos de Duquesa y Haina dejados a cobrar dimensiones sin precedentes.
El anciano despistado que recientemente violó el toque de queda buscando qué comer pudo haberse salvado de atropellos a manos de una “estricta” patrulla si hubiera formado parte de la multitud irrespetuosa de los distanciamientos que en Puerto Plata contó incluso con la protección de escoltas y sonido de sirenas. A veces fallan los órganos visuales; en otras, la balanza que mide la gravedad de los hechos.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba