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A propósito del Río Mascacre, estamos casi a 86 años de la masacre que marcó las relaciones de Haití y la RD.

Santo Domingo RD .- Este próximo mes de octubre se cumplen 86 años de una masacre que se cobró la vida de miles de haitianos en la República Dominicana.

Hace 75 años la frontera entre Haití y la República Dominicana fue el escenario de una masacre que, aunque ha formado parte durante mucho tiempo del imaginario colectivo haitiano, era desconocida para el resto del mundo.

El episodio se bautizó como la «masacre del perejil», porque los soldados dominicanos llevaban una rama de perejil y le preguntaban a los sospechosos de ser haitianos que pronunciasen dicha palabra.

A aquellos que tenían como lengua materna el criollo haitiano les resultaba difícil, un error que les podía costar la vida.

Los historiadores estiman que entre 9.000 y 20.000 haitianos fueron asesinados en la República Dominicana bajo las órdenes del dictador Rafael Trujillo.

Los cuerpos fueron arrojados en el Río Masacre, ominosamente bautizado así por una antigua disputa colonial entre España y Francia.

Los asesinatos de 1937 cambiaron la relación entre los dos países de la isla La Española y sus efectos pueden verse todavía hoy.

Desde finales de septiembre a mediados de octubre de ese año hombres, mujeres y niños fueron primero reunidos y posteriormente golpeados hasta la muerte solo por el hecho de ser haitianos.

Incluso dominicanos de piel oscura fueron víctimas de una purga conocida como «el corte».

Los extranjeros como chivo expiatorio

Los migrantes haitianos han cruzado durante generaciones la frontera en el norte de la isla para trabajar en las plantaciones de azúcar de la República Dominicana.

Pero durante la gran depresión que comenzó en 1929 la economía del país cayó en picado y los inmigrantes se convirtieron en el chivo expiatorio.

Documentos diplomáticos estadounidenses de la época describen los asesinatos como «una campaña sistemática de exterminación».

Trujillo era un importante aliado de Estados Unidos, pero después de que la magnitud de la masacre saliese a la luz la administración del presidente Franklin D. Roosevelt hizo que el gobierno dominicano pagase reparaciones a las familias de las víctimas – un dinero que en última instancia nunca llegó a su destino.

Hay evidencia de que en muchos pueblos dominicanos la gente arriesgó sus vidas para ayudar a sus vecinos, pero en otros muchos incluso los delataron.

Historia compartida

En la actualidad la frontera está abierta los lunes y los viernes.

El puente que conecta la ciudad de Dajabón en el lado dominicano y Ouanaminthe en Haití es un mar de gente con productos para comerciar.

Las dos ciudades, donde se oyen ecos tanto del criollo como de la lengua española, dependen una de la otra.

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