Editoriales

Abinader para Suiza

El presidente Luis Abinader

Durante su reciente estancia en Europa y tras conversación con su par portugués Marcelo Rebelo de Sousa, el presidente Abinader confirmó su asistencia a la conferencia de paz sobre Ucrania que se celebrará los días 15 y 16 de este mes en Lucerna, Suiza, a la cual había sido invitado previamente por Pedro Sánchez, de España.

Siempre hemos resaltado lo positivo de su presencia en foros internacionales al fomentar una diplomacia que abre fronteras al comercio y desarrollo económico, a temas fundamentales como el migratorio y la promoción de valores democráticos, especialmente cuando han sido países de nuestra región, que constituyen escenarios para una efectiva integración de los pueblos latinoamericanos y del Caribe.

Pero a diferencia de lo opinado sobre viajes anteriores del mandatario, esta vez le sugerimos precaución, porque aunque han confirmado unas 70 naciones, hay que convenir con Bloomgerg en el pesimismo generalizado sobre esta conferencia, que crece luego de que China anunciara que no asistiría y tampoco Joe Biden.

El reparo de una gran cantidad de los 160 países invitados, es que no se cumpla con prerrequisitos ineludibles para una conferencia de paz, como el reconocimiento de las partes involucradas, en este caso Moscú y Kiev, participación igualitaria y, lo que se descuenta, un debate imparcial de las iniciativas preferentemente en un territorio que no haya tomado partido.

El riesgo es que el escenario derive en un foro de exigencias que en vez de morigerar acreciente el discurso belicista predominante, algo en lo que República Dominicana no tendría incumbencia alguna.
Los entresijos de la diplomacia son difíciles de escudriñar, pero no imposibles de entender, por lo que toda decisión de Abinader respecto a esta conferencia de paz debe partir de una premisa: cuidarse de no asumir ni firmar acuerdos que comprometan erróneamente nuestra política exterior.

Si Abinader finalmente viaja a Suiza, que sea con la misma postura del papa Francisco: abogar para que quienes tienen el poder de acallar las armas detengan el conflicto, y terminar de inmediato con esta conflagración en la que el único que padece es el pueblo ucraniano, que pone la mayor cantidad de muertos, desplazados y refugiados.

Es tiempo de que ganen terreno las posiciones de los que trabajan por la paz, de los que rechazan esta y cualquier otra invasión a un estado soberano, así como el infantilismo y actitudes displicentes de naciones involucrada con armas nucleares.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba