Opinión

Abinader y su oficina en Santiago

Perfecto Martínez

El presidente Luis Abinader junto al consejo de Gobierno.

De alta trascendencia puede considerarse para Santiago de los Caballeros el anuncio que hiciera el presidente Luis Abinader, en el marco de su estancia de tres días en la ciudad corazón, respecto a que abrirá una oficina en esta urbe desde donde despachará para atender sus prioridades y aquellas correspondientes a la región Norte.

El jefe de Estado prometió que estará “permanentemente de visita en esta ciudad” y que juntos a los ciudadanos “vamos a determinar las obras prioritarias de Santiago”. El anuncio despierta entusiasmo porque a pesar del peso económico, social y político de esta la capital y centro financiero y productivo de la región más próspera del país, en honor a la verdad nunca ha recibido de gobierno alguno el trato proporcional que le corresponde a partir de lo que aporta a la economía nacional.

Santiago de los Caballeros ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, que se puede considerar desproporcional a su espacio urbano y a la capacidad de respuestas a la presión que ejerce la demanda, a lo que se suma la visita diaria de unas 200 mil personas que se desplazan desde las diferentes provincias para satisfacer sus necesidades en áreas tan diversas como mercados, supermercados, tiendas, servicios bancarios, salud y otras. Mientras el fenómeno crece y se hace cada vez menos manejable, la ciudad carece de respuestas estratégicas de corto, mediano y largo plazo, que le coloquen a la altura de su realidad.

Persiste la necesidad de una readecuación de su infraestructura vial, de un rediseño de su casco urbano, de la construcción de un parqueo municipal que descongestione el centro, de un sistema de elevados y túneles que contribuyan a disminuir el desorden en el tránsito, pero, además, Santiago de los Caballeros urge de un mercado decente y moderno, del desarrollo de un programa que se oriente a la gente, al turista, a la familia.

Urge de espacios para la recreación familiar nocturna, de sitios donde el arte en todas sus manifestaciones, al igual que sus costumbres, tradiciones y culinaria, sean parte de la oferta orientada al visitante; requiere de pequeños ambientes donde turistas y residentes puedan compartir acogidos por la tradicional hospitalidad que distingue al santiaguero. Por estas y tantas razones más, hay que saludar la promesa del presidente y darles seguimiento a sus buenas intenciones.

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