Editorial

Abuso de poder e inconstitucionalidad

Utilizar el poder en busca de  sanear la administración pública es saludable, porque garantiza la contratación del personal con las competencias im­prescin­dibles para aplicar con eficacia políticas públicas que respondan a las necesidades y exigencias de la población.

Purificar el ejercicio de los servidores del Estado permite la eficiencia gerencial, impregna calidad al gasto público y asegura los derechos ciudadanos; trabajar en esa dirección afianza la democracia e incide en la evolución de la nación y el bien común.

Sin embargo, usar el poder de  manera abusiva para cancelar a profesionales, técnicos y a empleados por razones políticas, es inconstitucional e inhumano; eso demuestra la debilidad del sistema político en República Dominicana.

Además, es mucho más grave que los ministros y voceros del gobierno justifican las desvinculaciones de colaboradores de las empresas e instituciones estatales, sobre la base de argumentos insostenibles.

Denuncias formuladas por las entidades Colegio Médico Domini­cano (CMD) y Asociación Nacional de Profesionales Agrícolas (ANPA), revelan despidos de decenas de profesionales y técnicos de la medi­cina y el sector agropecuario, quienes tenían más de 20 años la­borando con efectividad  en Salud Pública, Ministerio de Agricultura, Banco Agrícola e Instituto Agrario Dominicano.

Otro caso, muy dramático por cierto, corresponde al Ministerio de Educación, debido a que se desvincularon a 22 mil empleados, es decir, se ejecutó la “aplanadora” como se dice en el pueblo; no hay forma de justificar la anulación de los contratos de trabajo, por  tanto, las autoridades están obligadas a reintegrar en sus funciones a los afectados por disposiciones absurdas y sustentadas en la “retaliación”.

En República Dominicana hace falta un régimen político sustentado en la institucionalidad y que sea garante de los derechos fundamentales, porque es  clave  para acabar con la incertidumbre e inseguridad que se producen  en los empleados  cada vez que hay cambio de gobierno, ante el temor de perder el trabajo que es la fuente de los ingresos para el sustento de las familias de quienes laboran en la administración pública.

Que se detengan, pues, las cancelaciones y se reincorporen en sus funciones a quienes fueron desvinculados de las instituciones estatales sin justificación alguna, ya que solo de ese modo prevalecerá un estado de derechos y un sistema político democrático.

Cambio de rumbo

La voz del papa Francisco  retumba desde El Vaticano y se esparce  por el mundo y clama porque se cambie de rumbo, en procura de aunar esfuerzos y voluntades en defensa del medio ambiente “para no robar a las nuevas ge­neraciones la esperanza en un futuro mejor”.

También, su Santidad pide unidad para enfrentar con éxito la pandemia Covid-19, el cambio climático, las injusticias sociales, la crisis económica y todos los problemas que afectan con mayor intensidad a los más pobres y frágiles.

Modificar el comportamiento actual conlleva a innovar y  crear alternativas que permitan superar la ambición de poder, la corrupción y la opresión que una minoría ejerce contra la mayoría.

El discurso del Santo Padre convoca a la reflexión para asumir con responsabilidad los desafíos en la búsqueda de solidaridad y  valores por la dignidad humana.

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