Opinión

Acuerdo MINERD-ADP:  ¿Terminarán las huelgas?

Con entusiastas vítores, los funcionarios del Ministerio de Educación (MINERD) y los principales dirigentes de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) informaron haber firmado, el pasado 24 de julio, un esperanzador acuerdo entre ambas instituciones para “garantizar el cumplimiento del calendario y el horario escolar en todos los centros educativos públicos del país”.

El Defensor del Pueblo, Dr. Pablo Ulloa, fungió de mediador para arribar a dicho acuerdo, mientras el presidente Abinader fue testigo para garantizar el  fiel cumplimiento por parte del MINERD del conjunto de cláusulas que, en dicho convenio, favorecen a los profesores del sector público.

Al margen de las tradicionales e inoportunas paralizaciones de las docencias por cualquier nimiedad  que, anualmente, realiza la ADP, en “sus luchas por exclusivas reivindicaciones” y que, en esta oportunidad, supieron  aprovechar el ambiente electoral para arrinconar al gobierno a los fines de  que accediera a conceder el nuevo pliego de peticiones, nos preguntamos:

Los objetivos alcanzados por los dirigentes de la ADP con este  acuerdo MINERD-ADP, que contiene importantes logros  económicos  y sociales para los profesores pensionados, jubilados y activos del sistema educativo público, ¿Se  podrán materializar sus esenciales propósitos de finiquitar el perturbador  programa de huelgas parciales, sectoriales  y generales que, acostumbra desarrollar la ADP, todos los años?

Aun cuando son múltiples los factores  que, directa e indirectamente, afectan  la calidad de la educación dominicana, en especial la que deben recibir los hijos de las familias pobres que son los  obligados a buscar su educación en los centros educativos públicos; los métodos de luchas reivindicativas de la ADP son las huelgas como su primer y fundamental recursos, a nivel nacional o sectorial,  convirtiéndose en una de las principales causas de la pérdida de una gran cantidad de horas-docentes  durante el año lectivo que, indudablemente, repercute en el deterioro de la calidad  en la formación de nuestros estudiantes del sector público.

Es bien sabido que  funcionarios del MINERD, en  otros gobiernos, también rubricaron convenios con la ADP para evitar las suspensiones de la docencia. Pero  por nimiedades desestimaron el diálogo y la concertación, y “rápidos y furiosos” acudían una y otra vez a las huelgas como su primer y fundamental método de luchas.

Por esos inobjetables antecedentes  reiteramos la pregunta: ¿Los encomiables logros alcanzados por la ADP en este nuevo convenio MINERD-ADP será el blindaje definitivo contra las perturbadoras  paralizaciones de los procesos educativos de los niños y jóvenes pobres que asisten a los centros educativos públicos?

Aun cuando tenemos serias dudas con el respeto y cumplimiento de la ADP de los plausibles objetivos del convenio (terminar con las suspensiones que atentan  contra el desarrollo de  la docencia en los centros educativos públicos); deseamos que este valioso convenio se convierta en el final de las huelgas de maestros y que, para la ADP,  el diálogo y la concertación predominarán en la búsqueda de soluciones a los problemas que puedan surgir en el sistema educativo público.

¡Ojalá así ocurra a partir del próximo 28 de agosto, fecha que el Consejo Nacional de Educación pautó para iniciar el año lectivo 2023-24 para el buen aprovechamiento de los estudiantes de  los centros educativos públicos, con lo cual ¡Ganamos todos!

La comunidad educativa dominicana, muy en particular el personal docente y dirigentes de la ADP  sepan valorar como un deber ciudadano “respetar el postulado constitucional que establece la educación como un derecho fundamental e inalienable y que “…el respeto al derecho ajeno es la paz”. ¡Pa’lante con  la calidad de la educación dominicana! ¡El acuerdo MINERD-ADP terminará con el reino de las huelgas en los centros educativos públicos. ¡Qué así sea!

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