Editorial

Algo huele malAlgo huele mal

La profusión de drogas que llega a República Dominicana para ser reexportada a Puerto Rico, Estados Unidos y Europa obliga a sospechar que un poderoso entramado criminal estaría detrás de ese inusitado incremento de narcotráfico.

En menos de lo que pestañea un pollo, las autoridades decomisaron más de una tonelada de cocaína dentro de un contenedor en el puerto multimodal Caucedo, cuya procedencia se presume de Centroamérica en tránsito hacia Europa.

En la víspera, las autoridades incautaron 55 kilos de la droga debajo de una embarcación en el puerto de Haina Oriental y desde Puerto Rico se reportó ayer el decomiso de 403 kilos de cocaína en dos embarcaciones, en el área costera de Cabo Rojo, una de ellas de fabricación artesanal ocupada por dos dominicanos y un colombiano.

Es muy probable que esos cargamentos de cocaína, cuyo valor sobrepasa los once millones de dólares, fueron embarcados y despachados desde República Dominicana, que no se exagera si se afirma que se ha convertido en uno de los principales puertos de trasbordo o reexportación de drogas procedentes en muchos casos del caribe colombiano.

No es fácil creer que cárteles sudamericanos envían más de una tonelada de cocaína dentro de un contenedor a uno de los puertos más activos de Centroamérica y el Caribe sin tener un mínimo de seguridad de que pasaría los procesos de revisión por parte de agentes aduanales y antidrogas, con ayuda de alguien.

Autoridades de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) estiman que al menos la misma cantidad de cargamentos decomisados logran llegar a sus destinos, por lo que la droga que entra y sale desde puertos o costas nacionales es significativamente mayor a la incautada.

En las últimas semanas han resurgido los viajes de indocumentados en yolas hacia Puerto Rico que zarpan desde las costas de la provincia La Altagracia, rústicas embarcaciones que en no pocas ocasiones transportan drogas, que sería el objetivo principal de los organizadores de esas travesías.

Parece llegado el momento de que la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), Ministerio Público, Armada Dominicana y autoridades de aduanas investiguen a mayor profundidad sobre las conexiones que operarían entre cárteles sudamericanos y locales para que tanta droga llegue a costas y puertos y salga tan fácilmente. Algo huele mal.

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