Editorial

América Latina convulsa

La América Latina ha sido concebida como el patio trasero de los EE.UU, indicando con ello su condición de países dependientes de la potencia imperial del Norte. En esas condiciones las democracias y las dictaduras en estos países, han sido apoyadas y fomentadas por la política exterior de los EE.UU.

No obstante, con la terminación de la guerra fría, consecuencia del derrumbe de la Unión Soviética y del socialismo, los ideales por el socialismo que animaron a los movimientos de resistencia de la América Latina, perdieron la mística revolucionaria, desapareciendo el foco guerrillero como método de lucha.

En esas circunstancias, los EE.UU asumió como suficiente la estrategia global del “libre mercado” para manejarse con los países de la América Latina y del Caribe, estrategia nacida del plan piloto que significó el modelo chileno, el cual surgiera luego del Golpe de Estado militar que le puso fin al ensayo socialista de Salvador Allende.

Con la expansión del  modelo del “libre mercado”, se pensó que eso era suficiente para mantener la dominación económica y política sobre los países de  latinoamerica. Así, América Latina dejó de ser prioridad para los EE.UU, concentrando su interés en el Medio Oriente y los países de Europa del Este liberados del Imperio Soviético.

En ese contexto, la vieja preocupación de los EE.UU de evitar otra Cuba en esta región, perdió fuerza , y es en ese marco donde surgen los gobiernos revolucionarios de Brasil y Venezuela con su política a favor de los pobres y marginados, al tiempo de promover un renovado esquema de “Socialismo del siglo XXI”, que difundieron y expandieron por toda América, conquistando países como Argentina, Paraguay, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, El Salvador, y casi Honduras, además de Brasil de Lula y Venezuela de Chávez.

A ese movimiento contestatario, también se unieron países del Caribe y de alguna u otra forma Haití y República Dominicana. Las multinacionales de Brasil, Odebrecht y otras, y la iniciativa venezolana de Petro-Caribe, sirvieron de vanguardias para expandir la estrategia del “Socialismo del Siglo XXI”, en esos países.

Descubierta la trama de “ilicitudes” por parte de Petrobras y Odebrecht, violatorias del orden jurídico de la OMC y de la Bolsa de Valores de NY, los EE.UU con la articulación de las oligarquías locales, inició una contraofensiva, desmantelando la red de países del “Socialismo del Siglo XXI” y en su lugar restableció la estrategia global neoliberal en países como Brasil, Argentina, Paraguay, Chile, Ecuador y el Salvador, mientras se mantiene un cerco que ahoga a  Nicaragua, Venezuela y Cuba.

Sin embargo, los efectos negativos de las políticas neoliberales han convulsionado esos países, revelando la imposibilidad que tienen los modelos del “libre mercado” y del “socialismo”, para dar respuestas eficaces y factibles a los problemas de los pueblos, para conformarlos y evitar los estallidos sociales, tal como se han dado en Brasil, Venezuela, Nicaragua, Argentina, Ecuador y ahora Bolivia y Chile, donde oleadas de protestas alteran el orden público.

Esa situación y esos ejemplos, deben servirnos de advertencia, ya que en los últimos veinte años hemos estado bajo la influencia simultánea del “neoliberalismo global” promoviendo el “libre mercado” y del “socialismo del siglo XXI”, supuestamente sacando a millones de la pobreza.

¡Pongamos en ese contexto nuestra crisis de partidos!

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