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Amigos, compañeros y empleados acuden a darle el último adiós a don Adriano Miguel

Familia fue uno de los primeros en entrar cuando a las 10:00 de la mañana la Funeraria Blandino abrió las puertas de la capilla E, donde se exponen los restos de Don Adriano. Las primeras en entrar a la capilla fueron su esposa Justina, sus hijas Himilce, Carmen Tulia, Miguelina y Patricia, sus nietos, sobrinos y yernos.

Pero Familia, el chofer que por 14 años le transportó hacía su cargada agenda de pendientes, pronto se dejó caer sobre uno de los bancos, ahogado en un llanto que se confundía con el de aquella familia que parecía no tener consuelo.

“Él nunca fue mi jefe, siempre me trató como parte de la familia”, comentó el chofer, cuyo nombre es Germán, pero su apellido hace más honor al trato que Don Adriano o Adriano Miguel Tejada dispensó a los que conocía y quería.

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