Opinión

Ampliar y modernizar, no sólo reparar Manzanillo

Reynaldo Peguero

Si en algo, los competidores de Manzanillo están claros, es simularle a presidentes, ministros y agencias, que están de acuerdo en “reparar” este muelle. Pero ampliar y modernizar, nunca estará en los intereses de las empresas navieras que controlan el consejo de Autoridad Portuaria, auténticas herederas de Felipe III.  Repárenlo, pero déjenlo de ese mismo tamaño, es su tesis.

La competitividad portuaria de la costa norte fue eliminada por decisión de Estado. El monarca español, Felipe III decidió y su autoridad en esta isla, Antonio de Osorio, ejecutó 1605-1606, la completa devastación del norte, para desterrar el “contrabando”. La productiva y libre negociación, que mantenían los productores cibaeños con Francia, Inglaterra y otras naciones europeas, fue destruida violentamente. Hoy, otra política de Estado, podría vigorizar y robustecer, la vocación exportadora del Cibao.

La longitud de muelle de Manzanillo construido en 1946, es 228 metros lineales.  Es casi 10 veces menor que el puerto de Haina; y tres veces inferior a Caucedo. Sin embargo, en Manzanillo, la profundidad marítima es 16 metros, lo que supera por más de 5 metros promedio, los otros 14 muelles de República Dominicana. Ampliación y modernización de Manzanillo, es la solución más acorde con la capacidad, que el Cibao requiere.

Era espinoso pedirle a la ola nacionalista de mitad del siglo XX, que entendiera los roles de la inversión privada internacional. Se registra que en 1966, a los 20 años de operación del Puerto de Manzanillo, por presiones políticas, finalizaron los intereses de la compañía Grenada Company, pasando sus propiedades al Estado. Ahí mismo comenzó el infortunio.

Un buen puerto estratégico no se improvisa. Sus valiosos recursos territoriales son su localización geográfica y sus condiciones marítimas naturales. A estas vocaciones, se añade infraestructura, redes portuarias, sistema de información, movimiento de cargas, instalaciones energéticas y áreas de libre comercio.

Hacia esos puntos críticos se dirige el programa del gobierno y el BID en Manzanillo. Primero, inversiones portuarias (US$62 MM) de ampliación. Segundo, transformaciones logísticas y viarias (US$32 MM) para la infraestructura de ordenamiento, incluyendo planta de tratamiento, y servicios de electricidad, vialidad interna y seguridad perimetral. Finalmente, (US$6 MM) para vigorizar gestión portuaria, la gestión del cambio climático y fortalecimiento institucional con participación pública, social y privada.

Es decir, si Manzanillo con ese nivel de profundidad, ampliara sus metros lineales de muelle a tres o cinco veces su extensión, entonces el puerto cibaeño, adquiriera la capacidad de recibir buques de gran calado, con funcionalidad para mover más del 50% de la carga que aporta el Cibao a la producción nacional. La bahía de Manzanillo se transformara así, en lo que aspiramos, en un verdadero nodo regional de desarrollo.

 

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