Editorial

Ante la falla… la renuncia

Pocas horas después de producirse la espectacular fuga del confeso asesino dominicano Gilberto Ventura Ceballos de una cárcel panameña, donde cumplía pena de prisión de 50 años, dos altas figuras del Gobierno tuvieron que renunciar a sus cargos ante esta grave falla de la seguridad penitenciaria.

Los ministros de Gobierno, Carlos Romero, y el de Seguridad Nacional, Rolando Mirones, cesaron en sus puestos, asumiendo así la responsabilidad por no haber evitado el bochornoso episodio.

Por una razón de honor o de pertinencia, las renuncias de ministros o de líderes políticos que han fracasado en sus empeños por alcanzar el poder o ganar un referéndum, suelen ser puntuales en países donde existe cierto grado de respeto por la institucionalidad o por la dignidad que implica cumplir con un deber de Estado frente a la sociedad.

Solo aquí se registran excepciones a la regla. Ya sea por incompetencia, por costosos errores de gestión, por flagrante violación de leyes o reglamentos propios de las instituciones que dirigen o por corrupción visibilizada, los jefes no dimiten.

En los últimos dos meses del año pasado y en lo que va de este 2020, se han producido en el mundo interesantes gestos de dimisión voluntaria de altos funcionarios, como un aconsejable gesto de honor, de prudencia o de franca expiación de la culpa.

En noviembre de 2019, el ministro de Defensa de Colombia, Guillermo Botero, renunció a su cargo luego del debate de moción de censura en su contra, por cuenta de las políticas de seguridad adelantadas en su gestión desde que llegó al cargo con el presidente Iván Duque.

Un mes después, el ministro de Salud de Colombia, Juan Pablo Uribe, renunció tras cuatro semanas de protestas contra las políticas económicas del gobierno.

Para esas mismas fechas, el Ministro de Energía de Ecuador, Carlos Pérez, presentó renuncia para dedicarse a asuntos familiares.

En diciembre, el Primer Ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, abandonó su cargo tras semanas de protestas violentas en contra de la corrupción.

Por igual, en ese mismo mes el ministro de Educación de Italia, Lorenzo Fioramonti, renunció a su cargo tras considerar escaso el presupuesto que se le asignó a su cartera en el nuevo presupuesto nacional.

En enero de este año hubo otros dos ejemplos notables: el del primer ministro ucraniano, Oleksiy Honcharuk, que renunció después de que una grabación de audio sugiriera que había criticado al presidente Volodymyr Zelenskiy y la de todo el gabinete ruso, incluido el primer ministro, luego de que el presidente Vladimir Putin propuso cambios constitucionales que pudieran mantenerle en el poder más allá del final de su término en el 2024.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba