Editorial

Aplicación de prevenciones

Incendios graves se registraron en el país en años recientes, algunos devastadores y con pérdidas de vidas en entornos habitados a causa de explosiones con combustión.

El crecimiento industrial con mayores depósitos para sustancias inflamables da presencia a considerables riesgos para la población y los propios negocios.

El brote de llamas suele proceder de condiciones defectuosas no detectadas o no eliminadas a tiempo. Una inevitable relación de causa y efecto que obliga a permanente vigilancia basada en protocolos sobre estructuras y entrenamientos al personal activo en plantas y depósitos.

Falibles condiciones humanas y gerenciales están pues detrás de las chispas que pueden conducir a la incineración de bienes o causar quemaduras y pérdidas de vida.

Las formas de evitar daños materiales, lesiones y contaminación ambiental están ordenadas por leyes.

Cumplirlas depende de la vigencia por órdenes administrativas de programas preventivos bajo la supervisión de autoridades que también deben inspeccionar establecimientos y fija plazos perentorios a la aplicación de correctivos o disponer sanciones.

Falta constancia de que las regulaciones son comúnmente respetadas por órganos de Estado y empresas.

Que cada quien cumple sus responsabilidades, con especial atención a locales que reúnan mayores factores de peligro y supongan peores consecuencias para instalaciones y vecinos.

Viviendas a los más necesitados

El acceso a techos dignos está muy restringido en el país y ensanchar las oportunidades de obtenerlos desde la pobreza y la pobreza extrema requeriría una movilización de recursos que deje de lado los auspicios estatales a proyectos de dimensiones y costos que no se compadecen con los niveles de ingreso de unos crecidos y marginados suburbios y cinturones de miseria.

El programa “Familia Feliz» anunciado por el Gobierno incluye dotar de casas de la más fácil adquisición que se haya proyectado antes para familias de barrios muy carenciados a las que los constructores privados no dirigen ofertas.

Se crearía además, con poco presupuesto y mayor impacto social, la posibilidad de que ocupantes de viviendas en mal estado logren con apoyo crediticio convertirlas en soluciones habitacionales sin abandonar el lugar en que viven.

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