Editorial

Apostando a la crisis

La democracia en República Dominicana hace mucho que superó a sus demócratas. El ciudadano suele acudir a votar con normalidad, sin mayores traumas, para elegir a sus autoridades.

Incluso, desde hace varios procesos electorales los votos emitidos son contados tal cual y arrojan el resultado.

Los delitos electorales se están cometiendo antes de que el votante llegue a la mesa de votación. La compra de votos, el uso ilegal de recursos del Estado para favorecer candidatos, la captación de dinero proveniente de actividades delictivas y cosas como esas ocurren antes de la votación.

Son esas las que se deben atacar.

Ya en el pasado por la desconfianza y las diatribas se desecharon equipos que demostraron eran adecuados para la agilización y eficiencia del proceso electoral.

Hoy nos aventuramos a situaciones similares, con el agravante de que la crisis sería pre electoral y pudiera derivar en un verdadero caos.

En febrero próximo hay elecciones y todavía no se ha definido el sistema de votación que se utilizará y se nota un empeño en boicotear las opciones lógicas, como si se estuviera apostando a la crisis.

La Junta Central Electoral ya planteó la opción del voto automatizado acompañado del reconteo manual previo a la transmisión de resultados.

Para terminar de complacer a sectores, también puede ordenar la auditoría mientras monta el proceso y hasta puede ordenar los equipos que faltan con el condicionante de que para adquirirlos tengan que pasar la auditoría.

La complejidad del sistema electoral dominicana imposibilita prescindir de la tecnología.
Si alguien está apostando a la crisis como parte de su estrategia política, que desista, porque República Dominicana es mucho más que el interés de una persona o grupo.
En materia electoral no se puede volver al pasado.

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