Opinión

Atención Primaria debiera ser Estrategia Central del Estado

Reynaldo Peguero

Antonio Guzmán se juramenta el 16 de Agosto de 1978 como Presidente de la República Dominicana y 20 días después se aprueba la Atención Primaria de Salud (APS) como estrategia central de todos los Estados miembros de Naciones Unidas ONU). Esta concertación y aquiescencia mundial fue lograda en la ciudad de Alma Ata de la entonces la República Socialista de Kazajistán, territorio miembro de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), hoy República independiente de Asia Central.

En el mismo escenario de solemne juramentación presidencial, el preclaro, noble, amigo y pupilo político de Juan Bosch y eternamente admirado Presidente Antonio Guzmán, dejó atrás de un plumazo y a decretazos limpios, el período de democracia restringida y dictadura de baja intensidad de los 12 años de Joaquín Balaguer (1966-1978). Destituyó decenas de generales  dictatoriales, dejó en libertad todos los presos políticos, permitió el regreso de los exiliados por militancia e ideas partidarias y menos de un mes después, inició la aplicación de la Estrategia de Atención Primaria de Salud (APS) en toda la República Dominicana.

La Resolución Final de la Conferencia Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de Naciones Unidas definió la Atención Primaria de Salud (APS) como una estrategia fundamentada en “la asistencia sanitaria esencial, basada en métodos basados científicamente y aceptados socialmente, puestos al alcance de todas las comunidades, con activa participación social; y a un costo que la comunidad, los pueblos y los países puedan sostener”.

La Conferencia Mundial que contó con el aval de los ministros y presidentes de todos los países miembros de Naciones Unidas ordenó que “todos los gobiernos deben formular políticas, estrategias y planes de acción nacionales, con objeto de iniciar y mantener la Atención Primaria de Salud (APS) como parte de un sistema nacional de salud completo y en coordinación con otros sectores. Para ello, será preciso ejercer la voluntad política para movilizar los recursos del país y utilizar racionalmente los recursos externos disponibles”.

Para la fecha la población dominicana residía significativamente en el campo, por lo que debe reconocerse que como resultado de las políticas públicas de entonces, la Atención Primaria se transformó en una estrategia nacional. Se masificaron las clínicas rurales para ofertar servicios integrados y se fortaleció el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), creado en 1974. Todas las universidades de la República, asumieron componentes educativos coherentes, incluso la PUCMM diseñó el programa más avanzado de medicina comunitaria y seguimiento rural y barrial de todas las poblaciones involucradas, en especial niños, niñas y mujeres embarazadas. Una nueva categoría de trabajador médico apareció en la escena: el promotor de la salud.

Hoy más de 40 años después, el Colegio Médico Dominicano (CMD), los proveedores privados de servicios de salud (Clínicas Privadas) y el sector salud liderado por el Presidente Danilo Medina, se encuentran enfrentados por adivinar y resolver cómo, tal como se hizo en  1978 masificar la Atención Primaria de Salud en un sistema de seguridad social que en materia de pensiones, salud y riesgo laboral se ha masificado para bien de toda la República Dominicana. En la confusión recomiendo “volver al Puerto Origen”.

En este momento el tema central de muchos foros de salud y seguridad social anda por Bizancio. Hay confusiones de parte y parte. Mientras el Colegio Médico Dominicano (CMD) y los dueños de clínicas privadas parece que desean una atención primaria para los pobres y una atención especializada para los ricos. Por su parte el sector público de salud se atrinchera en el Palacio Nacional con la presencia del Presidente Danilo Medina y sus ministros, a escuchar una recomendación de visitar a New York para descubrir en Estados Unidos de América (EUA), cómo hacer atención primaria en esta nación caribeña. Qué paradoja, teniendo a Costa Rica y Cuba al lado será consultada, la nación americana con el sistema de salud más inequitativo y grandes dificultades por brindar salud a los pobres.

El sector salud dominicano nueva vez da la impresión de estar sumido nueva en una torre de Babel. Pareciera que las nuevas leyes, normativas, resoluciones, planes básicos, reuniones de consejeros y suplentes, nuevos organismos, edificios adquiridos, estructuras remodeladas, software conseguidos, tecnología instalada, computadoras emplazadas y personal capacitado, tienen como único norte, acumular aceleradamente capitales monetarios públicos y privados. Cuando de lo que se trata es responder para que queremos seguridad social si no es para sanar y salvar la vida de miles de dominicanos con un sistema de atención primaria masificado.

Esto debe cambiar y tiene que cambiar hoy. Sin embargo, primero se impone tener sentido de la necesaria articulación público-privada para que nueva vez la Atención Primaria sea una Estrategia Nacional de Desarrollo.

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