Opinión

Aura Celeste Fernández: jurisconsulta probada del sistema judicial

Reynaldo Peguero

Aura Celeste Fernández es una genuina opción para presidir o constituir la Junta Central Electoral (JCE). Igualmente el Tribunal Superior Electoral (TSE), la Suprema Corte de Justicia (SCJ) y el Tribunal Constitucional (TC) de la República. Conoce a fondo cada una de estas funciones pues en su dominio, sensatez y visión residió el conjunto de reformas judiciales más importantes de los últimos 50 años. Conceptualizó, ideó y generó los preceptos jurídicos más vanguardistas y humanistas del sistema judicial.

Pensó, imaginó y formuló el actual sistema judicial, fruto de colectivos estudios y exhaustiva consulta local e internacional realizada por el Comisionado de Reforma Judicial. Sin embargo, contradicciones políticas del poder de turno y las gestiones extrajudiciales para controlar la justicia, le impidieron convertirse en responsable de su implantación y ejecución independiente.

El sistema no tuvo la capacidad de retenerla y por ende ella no pudo ser garante de su transparencia y necesaria idoneidad. Nunca es tarde para que el sector justicia enmiende, corrija y subsane los errores del pasado, censure entuertos, resuelva debilidades y erradique cualquier amenaza para lograr su consolidación institucional y su robusta independencia como poder del Estado. El talento ético, intelectual y judicial de Aura Celeste es un activo institucional decisivo en esta coyuntura de cambio.

Todos sabemos que está dotada de integridad, dignidad y los atributos naturales de un juez. Una ciudadana con la visión de resolver controversias, decidir el destino de los imputados, tomando en cuenta evidencias o pruebas presentadas en un juicio de tipo público, abierto y contradictorio. Su probidad le viene de familia,  pues su abuelo, Juan Antonio Fernández Castillo, fundó un bufete de abogados hace más de 100 años, y su padre, Abel Fernández Simó, fue un prestante jurista.

La recuerdo como estudiante de alta inteligencia y garbo en el campus de la PUCMM donde egresó en Derecho Magna Cum Laude. Hizo maestría en Estudios Internacionales de la Escuela Diplomática de Madrid, adscrita al Ministerio de Relaciones Exteriores y a la Universidad Complutense. Fue doctorante en derecho internacional público y se especializó en Derechos Humanos en el Instituto de Derechos Humanos en esta universidad europea.

Fue integrante de la comisión de juristas expertos designada por el Poder Ejecutivo para elaborar el anteproyecto que sirvió de base para el nuevo texto de la Carta Magna. Igualmente, en sus funciones de coordinadora del Comisionado de Apoyo a la Reforma presidió el equipo que elaboró los anteproyectos de reforma de los códigos civil, penal, comercial, de procedimiento civil y de procedimiento penal. Además, fue integrante de la Comisión del Estatuto del Ministerio Público; secretaria general de la comisión para la definición y supervisión de la política penitenciaria, y creó la comisión de prevención contra la violencia.

Por su calidad científica y firmes valores éticos desde 2004, se desempeña como presidenta honorífica del Consejo Nacional de Bioética (Conabios). Es asesora de instituciones bancarias, nacionales y extranjeras. Consultora de casos especiales del Ministerio de la Mujer y asesora del PNUD.

También ha sido docente desde el año 1983 en la Universidad Católica Nordestana de San Francisco de Macorís y en la PUCMM en sus Recintos Santo Domingo y Santiago. Además de UNPHU; UNIBE y UASD. Asimismo ha impartido las asignaturas Derecho Internacional Público; Historia de las Relaciones Internacionales; técnicas de investigación documental; derecho electoral e investigación jurídica.

En Urbania la revista del Plan Estratégico de Santiago conceptualiza sobre ética política como reto democrático. Sus nociones vinculan ética y moral con práctica política y ejercicio científico. Asume la ética como el saber hacer, el hacer saber y el saber estar. Aura Celeste Fernández tiene mucho que aportar para la República Dominicana que necesitamos construir entre todas y todos en esta tercera década del siglo XXI.

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