Editorial

Avanza caso Antipulpo

La lucha contra la corrupción y la impunidad, por la lentitud y demora de los casos sometidos por el Ministerio Público a la Justicia, ha evolucionado hacia un clima de frustración.

Esa sensación ha tenido como referencia negativa los resultados frustratorios que se produjeron en la Justicia dominicana en el caso de los sobornos de la Odebrecht, donde los inculpados por concepto de los sobornos fueron encontrados no culpables, pese a que la empresa brasileña ante la Justicia de los EE. UU se declaró culpable de haber entregado sobornos por un monto de al menos 92 millones de dólares en el caso dominicano, entre otros.

Esa penosa situación ha dado lugar a un sentimiento de abatimiento frente a la gran expectativa que ha creado la lucha contra la corrupción y la impunidad, como expresión estratégica del proceso de fortalecimiento de la institucionalidad democrática, que es uno de los ejes de la agenda del “cambio”.

No obstante, el Ministerio Público ha hecho de conocimiento general el acuerdo al que llegara con cuatro de los implicados en el caso “Antipulpo”, mediante el cual los imputados admiten su culpabilidad y su decisión de devolver unos RD$ 200 millones que serán recuperados por el Estado. Asimismo, se acordó en favor de los inculpados realizar un juicio abreviado y la solicitud ante los jueces de una pena reducida.

Se trata de un paso de avance que vuelve a aliviar el ánimo de los sectores sociales que han considerado necesario que la corrupción sea debidamente castigada, de modo que la nación recupere su rumbo hacia una sociedad civilizada y con un ambiente moral y ético que garantice un orden jurídico estable y con seguridad que conduzca a la nación hacia el desarrollo nacional sustentable y sano.

La gestión de gobierno para ese cambio prometido ha sido muy eficiente en el combate de la pandemia y frente a los efectos negativos de la guerra global que se escenifica en Ucrania, Europa, así como en la ejemplar recuperación de la economía que mantendrá creciendo a la nación al más alto nivel al menos en la región de Las Américas.

El Ministerio Público, con este paso de avance, enrumba al país y al gobierno por el camino que le permitirá la efectividad en su lucha contra los casos de corrupción sometidos y por someter, con lo cual también se allana el camino para el fortalecimiento ético de la institucionalidad democrática.

¡Qué se siga saneando la moralidad pública y privada en democracia!   

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