Editorial

Balance político del 2019

Participación Ciudadana en su informe sobre el balance político del 2019, destaca la incertidumbre y la impunidad como las dos notas negativas del 2019. Se establece en ese informe que durante el año el país estuvo enfrascado en la discusión sobre la ley de partidos, la ley electoral y la organización de las primarias.

El debate sobre esos temas dejó ver la incertidumbre que caracteriza a la sociedad política frente a las próximas elecciones, al tiempo de que fue notoria la falta de voluntad política para combatir la corrupción, factor que se asocia a la débil institucionalidad que emerge como contraparte de la consolidación de los poderes fácticos que predominan sobre los sectores democráticos.

De esa forma, el régimen político nacional viene evolucionando hacia un régimen fundamentado en el criterio de la legitimidad fáctica, en especial en el factor dinero, en vez de sustentarse en el criterio de la legitimidad democrática que viene de la voluntad popular. Esa evolución responde más a la “ley de hierro de la oligarquía”, que en nuestro país se ha asociado a las oligarquías y al modelo de la “dominación personal” propia del liderazgo caudillista y de la concepción del estado patrimonial.

Esos rasgos del autoritarismo dominicano, se vienen reproduciendo a medida que los grupos gobernantes que se han sucedido en el poder en los últimos años, se han conducido desde el Estado de tal manera que han producido como resultados: la apropiación de buena parte de los recursos públicos; y la apropiación de todos los poderes del Estado, condiciones que han acelerado la movilidad social, la cual finalmente ha convertido a los grupos en el Estado en la nueva clase social gobernante y también dominante.

Esos resultados que son condiciones materiales que amenazan el futuro democrático de la nación, tienen su causa en la ley de monopolio, que también opera en el sistema económico para guiar simultáneamente la acumulación del capital y la concentración del poder, dando lugar a las minorías oligárquicas que pasan a concentrar la riqueza y el poder fáctico del Estado.

Un factor en contra de esas tendencias del régimen político, ha sido el proceso de división que ha caracterizado al partido de gobierno, proceso que terminó con la separación de la facción que encabezaba el expresidente Fernández, lo que ha dado lugar a un quiebre en el dominio monopólico de parte de la facción que encabeza el presidente Medina. Ese quiebre produjo el fracaso de la reforma de la Constitución y el impedimento de la repostulación del Presidente.

De seguir profundizándose esa quiebra al interior del partido de gobierno y de la nueva clase, se potencian las tendencias que favorecen la recuperación de la institucionalidad democrática, lo que favorecerá un proceso electoral más equilibrado y transparente, del cual podrán surgir autoridades democráticamente legitimadas.

De lo contrario, de la facción oficial recuperar su condición monopólica, se fortalecerán los mecanismos fácticos a través del uso de los recursos públicos y privados, con lo cual se retomaría el curso hacia un régimen autoritario y de fuerza, que pondrá en peligro el futuro democrático de la nación.

Por eso el temor a la incertidumbre y la impunidad como balance del 2019.

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