Editorial

Bienvenido a casa, Antonito

Si hubo alguien que todo el país sintió como suyo cuando cayó enfermo, fue el doctor Antonio Cruz Jiminián, ese extraordinario benefactor de todas las clases sociales que ayer fue dado de alta luego de superar sus dolencias, incluido el COVID-19.

El Dr. Cruz Jiminián y su clínica son el refugio de los pobres de este país. Como Dios no se deja ganar en generosidad, le ha permitido ampliar sus facilidades para dar servicio a todo el que acude en solicitud de ayuda para tratar sus dolencias, y siempre lo hace con esa amabilidad, a veces severa, con la que llama la atención a aquellos que no quieren obedecer la orden médica, pero que entienden que la amable reconvención es fruto del amor por el paciente y de su compromiso con la vida.

El Dr. Cruz Jiminián es una especie de Madre Teresa con mayor caudal de conocimientos. Hombre del Año de Diario Libre y reconocido por cuanta institución de servicio existe en el país, su enfermedad fue sentida por todo el pueblo que oró por su recuperación y estuvo al tanto de la evolución de su salud. Junto a ese pueblo le decimos, bienvenido a casa, Antonito.

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