Casi 4 millones visitaron en 2023 Estatua de la Libertad pero pocos llegaron a su corona

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RESUMEN
Lady Liberty, que ‘vigila’ el sur de Manhattan y la desembocadura del río Hudson desde 1885, es la única inquilina de la Isla de la Libertad, y a sus pies llega todos los días, con una cadencia de veinte minutos, un ferry que descarga a 800 visitantes que durante dos horas se dedican a retratar a la estatua desde todos los ángulos posibles y a tomar además imágenes de los fotogénicos perfiles de Manhattan, Nueva Jersey y Brooklyn.
Su reconocible color verde no siempre fue así; de hecho, en el momento de su llegada la estatua era de un tono entre rojizo y marrón, pero el desgaste de casi un siglo y medio cubrió de ‘crisocola’ (óxido de cobre) una estatua expuesta a todos los vientos de la Bahía del Hudson, la nieve invernal y la asfixiante humedad veraniega.
A la Isla de la Libertad solo se puede llegar por barco, y los ferris que cubren este trayecto no tienen ‘precios populares’ -como todos los demás, que cuestan entre 0 y 3 dólares-: en este caso el viaje de ida y vuelta (apenas 15 minutos) vale 31,50 dólares, aunque ofrece como premio una parada en Ellis Island, donde se ubica el Museo de la Inmigración que muchos recordarán de la película ‘El padrino 2’.
Subir hasta la corona de la estatua es un privilegio al alcance de unos pocos: solo se admiten 500 personas al día, que trepan por una empinada escalera los 162 peldaños que la separan desde sus pies.





