Opinión

Céline

Moisés Estévez

 “Demasiada humillación, demasiado apuro conducen a la inercia definitiva”. LFC
El gran genio creador de la maravillosa obra “Voyage au bout de la nuit”, mejor conocida en la lengua castellana con el nombre de “Viaje al fin de la noche”, es Louis-Ferdinand Auguste Destouches, quien respondiera al seudónimo de Louis-Ferdinand Céline. De profesión fue escritor y médico.

Está considerado como uno de los escritores más influyentes del siglo XX, desplegando un nuevo estilo de escritura que modernizó tanto a la literatura francesa como a la universal. Después de Marcel Proust, ha sido el autor más traducido y popular de la literatura francesa del siglo XX; su novela más famosa es la mencionada al principio de este artículo. Su obra refleja la hostilidad del mundo y la trivialidad de la vida. Viaje al fin de la noche, es una narración de rasgos autobiográficos publicada en 1932. Su protagonista, Ferdinand Bardamu, enrolado en un momento de estupidez en el ejército francés y asqueado en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, decide desertar haciéndose pasar por loco, no sin presentar toda suerte de personajes pintorescos, y lo absurdo y brutal de la guerra. Tras esta y un noviazgo con una estadounidense, Lola, va a parar a un barco —en el que los demás pasajeros lo quieren linchar—, rumbo a una colonia francesa en África. Su descripción del sistema colonial francés es jocosa y sumamente crítica.

Unas fiebres acaban con esa aventura y llega en barco, en un estado cercano a la esclavitud a Estados Unidos. Escapa en Nueva York, donde vive por un tiempo y se reencuentra con Lola, a quien visita. Vuelve a viajar, esta vez a Detroit, donde traba amistad con Molly una prostituta norteamericana, pero vuelve a París y ejerce la medicina a pesar del asco que le da su clientela. La aparición de Viaje al fin de la noche, fue una innovación literaria sin igual.

El lenguaje oral, grosero y muy jergal, escandalizó a los coetáneos y fue mucho más lejos que escritores que intentaron, antes que Céline, escribir usando este estilo, como Émile Zola. Su prosa, como su forma de abordar los temas, y los temas en sí mismos, es extremadamente violenta, amarga y quebradiza. Su ritmo es feroz, acelerado —y en él reposa gran parte del mérito literario del autor—. Su lenguaje es vivaz, libre de todo tipo de formalidades, para escribir del modo más expresivo posible. Céline evidencia una visión del mundo y sus habitantes descarnada y mordaz. Defensor de presentar la miseria sin adornos que la conviertan en una parodia, considera que mostrar la naturaleza humana sin máscaras es un acto de sinceridad. A juicio de Normance, “en Céline la opción en pro de una escritura agresiva, el gusto por las bromas —más exactamente, ocurrencias— y la provocación se apoyan en este caso en una conciencia permanente en su valor como escritor”. De estilo vivísimo, a veces intraducible a causa de su propensión a imitar el lenguaje oral, influyó profundamente en las generaciones posteriores. Literatos como Jean-Paul Sartre, Henry Miller, William Burroughs, Kurt Vonnegut, e Irvine Welsh entre otros, lo reconocen como una profunda influencia en sus obras. Falleció en la comuna de Meudon, Altos del Sena, el primero de julio de 1961, a consecuencia de un aneurisma cerebral.

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