Opinión

Chinos y rusos: mal augurio para Occidente

Aquiles Olivo Morel

La realidad interna de las noticias diarias que se sirven a las prensas dominicanas opaca muchos de los acontecimientos sucedidos a nivel global, los cuales en un determinado momento se convertirán en hechos esenciales, a la hora de entender la manera en cómo viene moldeándose el futuro de las principales potencias económicas, sobre todo aquella con la suficiente fortaleza como para ocupar el espacio dejado por los Estados Unidos, en un esquema donde pretende replegarse con una visión nacionalista, afectando su presencia dentro de la naciones que conforman la Civilización Occidental, celosa de sus valores y defensa de los derechos humanos, amparados en la democracia representativa.

La confrontación entre los chinos y los norteamericanos se inició revisando los impuestos (aranceles) en aquellos renglones donde las estadísticas mostraban un comercio entre ambos de largo alcance. Los aranceles al acero fueron considerados por los Estados Unidos como primordial, luego apareció la tecnología en el centro del debate mundial, enfatizando las redes y el uso del 5G, para acelerar el de la velocidad del internet.

La ejecución no demoró por parte de los chinos, quienes se emplearon a fondo en la revisión de una larga lista de gran envergadura, donde esta emergente potencia económica la consideraba estratégica para afectar con igual impacto las relaciones.

Hoy continúa la confrontación entre ambos; por momento se cree la existencia de una realidad armónica, para luego  caer en cuenta que nada cambia en los negocios de forma  fortuita; los intereses son inmensos y cada uno puja por quedar bien posicionado en los encuentros de las comisiones en las cuales se negocian las salidas.

Llama la atención el silencio de la Comunidad Económica Europea sumida en una grave crisis de identidad: No logran definir el alcance o dimensión de este bloque comercial; por instante, sus razonamientos apuntan a disminuir la velocidad de sus relaciones; hay países cuyas dudas persisten muy a pesar de la madurez de este ensayo.

Las promesas y expectativas con la cual surgió este inmenso mapa comercial albergando unos 30 países, todos con unas directrices de gran calado comercial, parece esfumarse dentro de las condiciones particulares e individuales de cada uno de los mismos.

Hasta ahora, se debate la idea de si realmente se requiere más Europa o menos Europa -Moisés Nain-, en un juego de palabras donde se trata de dimensionar, hasta qué punto puede llegarse en medio de la Geopolítica Internacional y el juego de los intereses globales,

Esto fue el inicio de la idea de la amenaza global de que los europeos alcanzarían la hegemonía global, en medio del aquel supuesto, donde se creía que la potencia global, la cual arbitraba los conflictos de las Naciones Occidentales, dejaría vacante este espacio, por la complejidad de los cambios sistemáticos que venían ocurriendo.

Estados Unidos dejó en manos de la diplomacia la solución a los conflictos; surgieron muchísimas ideas contrarias y, por momento se pensó que se trataba de una de las tantas estratagemas del imperio para lidiar con sus enemigos.

También dentro de la misma se empezó a especular dentro de este nuevo orden en quien descansaría esta nueva responsabilidad ¿Existía un país decido a acometer esta tarea, muy riesgosa por las implicaciones bélicas que suponía? ¿Resistiría la economía de quien decidiera emprender esta empresa la sanidad para empezar un viaje hacia al futuro con tales dimensiones?

Los chinos y los rusos fueron quienes se empeñaron en mirar esta oportunidad como suya; los primeros ya disponían de una producción y un ascenso a nivel global poco común; sus indicadores económicos, al ser analizados, fueron asombrosos; disponían de una inmensas población y una estabilidad política única, fundamentado en el partido único; ya contaban  con una experiencia crucial a la hora de evaluar este desarrollo económico; sus miles y miles de estudiantes en las universidades de los Estados Unidos, como país receptor, le permitió de primera mano ver la experiencia de la producción; la conformación de sus instituciones y emprendieron un viaje de readecuarse con miras a participar de esos ensayos.

El gigante asiático empezó a dar señales de que se preparaba a pasar a ocupar ese rol; sus inversiones en proyectos gigantescos, tanto a lo interno como a lo externo son notorias; sus habilidades para el comercio se evidenciaron en como ya cuentan con estructuras significativas en los cinco continentes; la línea de crédito y su diplomacia están enlazadas en base a una estrategia de 14 puntos aprobados por su partido popular chino.

Este congreso también fue capaz de dar prioridad a Xi Yin Pin para continuar sin límites, al frente de la conducción del Estado Chino, una decisión única y sorpresiva en el ámbito internacional.

Aquellas relaciones Ruso China en los días de la Guerra Fría eran consideradas muy tibias, cuando no inexistente para pasar hoy a crear un romance considerado como un mal presagio para la estabilidad del mundo.

Con una China a merced de las materias primas rusas, rica en madera, en gas, petróleo y minerales de todo tipo compartiendo una larga frontera, la idea de crear una alianza causante de un nerviosismo  no parece ser tan descabellada al tiempo de llamar la atención de quienes en el pasado reciente contemplan a estos dos países como dos potenciales contrincantes para disputar cualquier nivel hegemónico,  capaz de poner en peligro su alcanzada preeminencia.

Mientras la natalidad de los rusos se mantiene dentro de unos niveles tolerables, los chinos por el contrario cada vez más necesitan de todo tipo de alimentos vitales para seguir calando en los indicadores de bienestar de su controlada población, pero muy numerosa a la hora de evaluar sus fuentes alimenticias.

Este nuevo acercamiento entre dos regímenes considerados autoritarios brinda sus beneficios, a ambos por separados; para los rusos representa en la escena internacional presentarse ante cualquiera con mayor fortaleza a la hora de negociar acuerdos; para los chinos, en términos políticos pudiera ampararse en el anclaje ruso en regiones, donde los chinos no pueden extender sus alianzas comerciales.

Y por consiguiente, viendo las perspectivas a largo plazo en este acercamiento el socio dominante lo será Beijing, no Moscú; más bien, los rusos apuestan a fortalecerse aún más en término político a nivel global.

Los analistas coinciden en como China acelera su crecimiento y dispone de un comercio cada vez mayor y, por el otro lado, los rusos poseen una población decreciente con abundantes recursos naturales, susceptibles de ser intercambiados con el Gigante Asiático en condiciones favorables.

Mientras occidente flaquea continuamente en lo que representa su presencia en los enclaves internacionales, con esta nuevo acercamiento -Rusos y Chinos- siembran el desconcierto en quienes parecen no disponer de las municiones necesarias para seguir liderando a la civilización occidental sumida desde un tiempo atrás en la incertidumbre y el pesimismo, esencialmente de su creencias en la democracia como estandarte y fuente fundamental de su razón de ser.

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