Editorial

Civismo y democracia

¿Qué es el civismo? Cuando los ciudadanos respetan la Constitución y las leyes  que regulan la sociedad,  asumen un comportamiento cívico y su accionar influye en el funcionamiento adecuado de las instituciones del Estado.

Además, emprender acciones por el bienestar social de la población es un ejercicio de ciudadanía responsable y una muestra de civismo, solidaridad y humanismo.

¿Qué es la democracia? El sistema democrático descansa en  trabajar por y para el pueblo, garantizar los derechos fundamentales del hombre/mujer, defender la soberanía, asegurar participación y representación de todos los sectores en los estamentos estatales y avalar las libertades;  así debe funcionar una democracia.

También establecer regímenes políticos, sociales y económicos que propicien equidad, justicia e igualdad son factores claves para edificar una democracia robusta, representativa y participativa.

El derecho a elegir y ser elegido, la creación de mecanismos que permiten controlar a quienes están en el poder y amar los símbolos patrios son prácticas y deberes que consagran la democracia.

Reflexionar en base a los fragmentos de los conceptos que definen al civismo y la democracia es tomar conciencia que ambos vocablos se complementan, por tanto, una praxis cívica y una vocación democrática son imprescindibles para un funcionamiento eficaz de la democracia.

Corresponde, entonces, a los dominicanos asimilar y comprender la trascendencia de una conducta cívica y una decisión democrática para acudir mañana a las urnas, en el contexto de las elecciones municipales,  a depositar un voto consciente y escoger a hombres y mujeres honestos, responsables, con principios éticos, capaces y que sus proyectos políticos tengan soportes en programas confiables y realizables, capaces de aplicar políticas públicas desde  los ayuntamientos y las juntas distritales que den respuestas a las necesidades esenciales de la gente.

Hay que rechazar dádivas y todo  tipo de ofertas que persiguen condicionar el sufragio sobre la base de la corrupción, o sea, rechazar a quienes se alejan  de la ética y la moral, lo que implica votar por quienes evidencien estar comprometidos con las causas del pueblo.

A la cita de mañana, tras la convocatoria de la Junta Central Electoral a los comicios municipales, se debe acudir con patriotismo para seleccionar a los mejores entre quienes aspiran a dirigir las corporaciones edilicias.

Ignorar los colores de los partidos y a quienes usan dinero en aras de  obtener un apoyo inducido por el dolo, es una determinación cívica, patriótica y democrática que favorece la democratización de las estructuras y superestructuras del Estado.

El reto que hay que encarar es por la República Dominicana y en la consecución del bien común, debido a que es vital para construir una democracia verdadera, porque solo de esa manera se podrá transformar a la sociedad con el crecimiento sostenible y el desarrollo humano.

No puede haber espacios para corruptos y para  quienes colocan en primer plano sus intereses particulares y relegan al país y a sus semejantes a su suerte; el deber cívico es actuar por convicción con el propósito contribuir con el adecentamiento de la política, la administración pública y la descentralización del Estado.

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