Editorial

Clase obrera y Día del Trabajo

La clase obrera, la cual ha sido explotada cruelmente desde su origen, sufre los efectos del agravamiento de la crisis socioeconómica, como consecuencia del COVID-19, debilitamiento del movimiento sindical e incremento del desempleo.

El pasado sábado uno de mayo de este 2021, el mundo conme­moró el 132 aniversario del Día Internacional del Trabajo, cuya fecha encontró a los trabajadores entre precariedades y temores, debido los embates del coronavirus e inseguridad social.

Millones de personas perdieron sus empleos y miles quedan suspendidas, situación deprimente e inhumana; no obstante, los gobiernos se esfuerzan en busca de la recuperación de empleos y la superación de los problemas que padecen quienes venden  su fuerza de trabajo.

Déficits alimentario, habitacional y económico matizan la dramática realidad que golpea a  la clase obrera, problemática que se ha profundizado entre 2020 y 2021 a causa de la pandemia que ocasiona estragos a escala planetaria.

Otra desgracia que aflige a los trabajadores es el declive de las organizaciones sindicales, en vista de que carecen de entidades sólidas que defiendan sus derechos.

Ahora la lucha se concentra en lograr la recuperación económica, reapertura de empresas e industrias que colapsaron por la COVID-19, rescate de la producción agropecuaria y al retorno a la normalidad; esto es apremiante  para superar los percances que se derivan de los trastornos sanitarios.

En República Dominicana, donde el 67 %  de la población laboral depende de la economía informal, el Gobierno y los empresarios suman voluntades en la búsqueda del rescate de la productividad,  plazas de trabajo, sistema económico, salud y todo cuanto permita retornar a la normalidad.

También, es un desafío procurar mejores salarios, seguridad social, equidad y equilibrio en la distribución de las riquezas, garantía de los derechos laborales y la dignidad de los trabajadores y sus familias.

De igual modo, es un reto impulsar un movimiento en aras de la transformación de las condiciones laborales, sistema de pensiones, seguridad social y el Código de Trabajo, con el objetivo de propiciar un clima de paz social con la ejecución de programas que den respuestas satisfactorias a las necesidades materiales y espirituales de  los trabajadores.

Hoy día resulta difícil desarrollar jornadas orientadas a resolver los males sociales y económicos, en razón de que el coronavirus es un escollo que entorpece la movilización de los pueblos, ya que esa enfermedad  es contagiosa y es letal en una elevado porcentaje; esto explica que la prioridad es prevenir e impedir el avance de la misma por la salud de la población.

A 132 años de la consagración del Día del Trabajo, en honor a las obreras de Chicago, Estados Unidos, quienes fueron quemadas dentro de una fábrica tras iniciar una huelga en reclamo de ocho horas de labores, es imprescindible tener conciencia de la importancia de elevar las condiciones de vida de los trabajadores y construir una mejor sociedad.

Sin embargo, es preciso articular esfuerzos, energías y voluntades para sobrepasar la crisis y de esa manera volver a la normalidad; ese es el compromiso de todos por la estabilidad democrática y el bienestar colectivo.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba