Claudio Concepción; Una vida entre letras, adaptación y aprendizajes

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RESUMEN
A Todo Color
Inicia una nueva etapa de esta columna la cual transitare sola, sin la compañía de mi mentor, corrector de estilo, orientador; Claudio Concepción quien por más de treinta años fue mi amado esposo, amigo, compañero de trabajo, todo. Partió al cielo, y rogamos por el eterno descanso de su alma, que brille por siempre la luz para él, y que su memoria de bien perdure.
Claudio fue ese trabajador vehemente de los medios; radio, televisión, revista, periódicos, redes. Creador de la crónica de arte en Santiago, cuando a inicios de la década de los 70, escasos periodistas de arte se dedicaban al oficio, solo en Santo Domingo: Josep Cáceres, Mundito Espinal, Susana morillo, Augusto Socias, Francisco Álvarez Castellanos, Carlos T Martínez, Socorro Castellanos, Napoleón Beras Prat; y las noticias llegaban desde Puerto Rico, a través de cables, y de la Revista TV Notas, y otras de la época.
Entonces, Puerto Rico, Cuba, México, Aruba, República Dominicana, Venezuela, Isla Margarita, Bonaire, Argentina, Curazao, o tras islas del Caribe, conjuntamente con New York eran las plazas neurálgicas para los artistas y su producción de música y espectáculo, desde donde se nutría la imperiosa crónica de arte dominicana.
Inicio un mozalbete, como corrector de estilo del periódico La Información. Se encargaba de otros aspectos técnicos de la producción del diario,” linotipista”, esto consistía en operar la máquina de linotipia, para componer y fundir en una pieza de plomo líneas completas de texto para la imprenta, en ese método bregaba literalmente con candela y metal.
Teclear, fundir, organizar, cortar, juntar, corregir errores; también limpiar, resolver fallos mecánicos de la máquina de linotipia, con la cual se hacia el periódico en el llamado periodo de “periodismo de plomo”. Igual revisaba faxes, cables, también métodos antiguos de comunicación, y corregía textos que llegaban por esas vías, y que se creaban a partir de esos.
Es así como se fue formando en la práctica.
Talvez por eso, se autopersibia como un obrero de la prensa, un artesano de las letras. Desde sus inicios, hacia fotografías, y manejaba los aspectos técnicos de la edición de imágenes y textos. Leía. Leer, -aunque sea muñequitos, en ese entonces- noticias, textos; ayuda a pensar, hablar, escribir. Y así de joven, escribía inicialmente, poesía. Hasta convertirse por su personalidad en un carismático periodista; oficio del cual vivió toda la vida.
La crónica de arte es importante para los estudiantes. Actividad periodística de lectura fácil, ligera, interesante, amena, a veces divertida, que ayuda a desarrollar interés y a crear hábitos de lectura para temas diversos temas.
Leer encausa la creatividad artística, intelectual, y ayuda con el desplazamiento psicomotriz para tareas intelectuales y neurodiversas, prácticas y teóricas. Empezando con la escritura, que es la vía más directa para desarrollar en niños, jóvenes y adultos la lecto-escritura.
Concepción siempre conto con habilidades para la corrección y estilo, la diagramación, la corrección, el manejo técnico de equipos electrónicos; el desarrollo de aprendizaje de nuevos métodos de comunicación, como la llegada del internet, sitios de noticias, el periodismo virtual, redes sociales, e inteligencia artificial.
Claudio Concepción aprendía permanente; observando, experimentando, preguntando, enfrentándose e integrándose a cada nueva herramienta y forma de comunicación que aparecía. Su curiosidad de aprender era admirable, y al mismo tiempo es parte de su legado. Su trayectoria demuestra que leer, aprender y adaptarse son caminos que se construyen durante toda la vida.





