Editorial

Clave de alzas sin barreras

Bien dicho por el presidente Luis Abinader: falta mucho por hacer para garantizar la seguridad alimentaria aunque el cambio político haya llegado y se respalde más al sector agrícola.

En el costo de la vida en sentido amplio influyen con fuerza en estos momentos la subida de precios a conveniencia de quienes están en contacto directo con el consumidor final empeñados, muchos de ellos evidentemente, en trasladar a los expendios de sus artículos y servicios los aumentos de costos de sus aprovisionamientos por importaciones muy impactadas por una crisis de la que no han salido el país ni el mundo todavía, que mermó capitales y beneficios y están poniendo al público a sufragarla.

Estarían decididos a acrecentar rentabilidades erosionadas por la devaluación del peso, reducción de ventas por recortes de horarios y compensar con ingresos extras lo mucho que además, pasó a costarles la reposición de inventario.

Hoy azota al consumidor una oleada encarecedora sobre una amplia gama de artículos que sin ser los primarios de la alimentación, golpean la calidad de vida porque no solo de pan vive el hombre.

La sociedad está bajo presiones movidas por fines de lucro, trastornos en la intermediación y por el peso de impuestos al consumo que los controles de precios con ejercicios de autoridad no van a resolver fácilmente. Tampoco el apoyo al agro si va a engordar a los intermediarios más que a los compradores.

Subestimación de la lactancia

Los recién nacidos más deficientemente alimentados en América Latina son los dominicanos, pues solo el 4.7% de los bebés ha estado dependiendo de la lactancia como única fuente de nutrición para los primeros seis meses de vida, que es lo que la naturaleza dicta para la excelencia de su desarrollo, para preservar a las criaturas y a sus madres en buen estado de salud, beneficios que llegan hasta la adultez.

Acogerse a la recomendación de extender la conexión vital con el regazo materno amamantando vale para el resto de la existencia.

Demos respaldo a las sociedades médicas que llaman a unir voluntades para promover en muchas conciencias el consumo de la leche materna con la exclusividad que corresponde. Lanzarse ya a desalentar la disminución masiva de la nutrición post natal imprescindible, insustituible.

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