Editorial

Combate contra la evasión

La Dirección General de Impuestos Internos, en su lucha contra la evasión fiscal, ha puesto al descubierto graves hechos de evasión realizados por grupos empresariales de importancia en el país. El último hecho de esta naturaleza ha puesto al descubierto la estafa al fisco por más de dos mil millones de pesos, cuyos responsables han sido sometidos a la Justicia por el Ministerio Público.

Los tres ejecutivos de la empresa Dupuy Barceló, que no tiene relación con la firma Barceló Ron Dominicano, fueron arrestados por el Ministerio Público y están acusados de defraudación tributaria, elaboración clandestina de productos gravados, falsedad de las declaraciones juradas y de lavado de activos, entre otras acusaciones.

El hecho pone de relieve el grave problema que representa para el fisco la evasión y elusión fiscal, al tiempo de mostrar cómo esa situación ha penetrado en el tejido social y económico de la nación, involucrando a personalidades del alto mundo empresarial, lo que hace más complejo el problema y su combate de parte de las autoridades dominicanas.

El caso ha movido la reacción pública a favor de las autoridades de la DGII en su labor persecutoria de los ilícitos fiscales. En efecto, la Asociación de Industriales de la República Dominicana (AIRD), en una declaración pública ha manifestado su apoyo a las medidas que lleva a cabo la DGII en su lucha contra la evasión, a la vez de considerar que dichas medidas fortalecen la seguridad jurídica, la sana competencia y la formalidad de las empresas, que son requisitos para una institucionalidad económica competitiva generadora de confianza.

Esa institucionalidad para ordenar la competencia de los agentes económicos, no solo debe ser expresión del espíritu empresarial, sino que el mismo debe acompañarse del propósito de fomentar el espíritu desarrollista que impulse el crecimiento económico, como es el propósito de las políticas públicas, pero a condición de que se creen las condiciones para la prosperidad de la población.

Crecimiento con prosperidad para todos debe ser la fórmula que motive el quehacer del “buen empresario”, para que se combine con el “buen gobierno”. Así orientado, el país puede asegurar una evolución que evite la frustración que se genera cuando la economía solo se guía por el espíritu que prevalece dentro del “capitalismo salvaje”. De ese modo también se asegurará la paz social y la armonía productiva, necesarias para que las actividades económicas se desenvuelvan con eficacia y sentido de equidad y de ética.

La evasión y la elusión al fisco, constituyen ilícitos que evidencian la emergencia del “capitalismo salvaje” generador de injusticia y desigualdad, así como de la degradación de los recursos naturales y del medio ambiente, saldos negativos productos de la economía irracionalmente globalizada.

La lucha contra la evasión fiscal no solo debe apoyarse, sino que debe expandirse y profundizarse, hasta reducirla y por esa vía dar lugar a un nuevo orden económico de mayor sentido de eficiencia pública y de justicia colectiva.

¡Apoyemos, pues, el combate a la evasión fiscal!

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