Opinión

Como el diablo a la Cruz

Dr. Osiris Espinosa

Hace unas semanas un carismático político del partido de gobierno, anunciaba que el candidato del PLD no superaba el 9 % de la intención del voto para el próximo torneo electoral y por supuesto que el mandatario, compañero de su partido andaba por las nubes, con cifras muy cómodas y halagüeñas, para ganar fácilmente las elecciones de mayo próximo. Pero, como el que mucho habla mucha yerra. Consciente o inconscientemente dejo al descubierto la estrategia oculta de su parcela política.” La estrategia está en el adversario” dicen los más sabios y experimentados iconos de la asesoría política. Y en buen dominicano, ni tontos ni perezosos inmediatamente se le vio la seña.

De ahí, el absurdo de desangrar la dirigencia del peledeismo, comprando voluntades a diestra y siniestra, como se ha visto en los últimos meses, sobre todo a nivel municipal. Ni Caronte podrá transportar a cambio de nada sus almas cuando mareados y confusos muerdan el polvo de la derrota electoral que les espera. Cuanto más voluntades y dirigentes políticos arrebaten con mayor fuerza se unificará la oposición política dominicana.

La reelección está desesperada, desorientada, atrapada y confundida. No como pretenden disimular sus más abanderados organizadores.  Que, a razón de cuentas, uno de los más locuaces, se cree amo y señor de la verdad, con un grado tal de olímpico sarcasmo y simulación política, que ni sus ojos, ni su sonrisa, ni sus manos, ni las muecas de su corpulento cuerpo desordenado puede disfrazar la verdad tácita, de su mala entrenada comunicación no verbal, de la que seguro les aplauden sus más acólitos correligionarios. La verdad no es absoluta, no obstante, todo aquel que enfoca sin apasionamiento el desarrollo político de un proceso electoral sabe, como en el caso que nos ocupa, que para poder imponerse victoriosamente en este certamen electoral,  tendrían ineludiblemente que destruir al partido que este en último lugar, que dicho sea de paso no creemos que habría tiempo ya, puesto que la diferencia entre el primer y segundo lugar tendría que ser mayor del total que porcentualmente obtenga del que quede en tercero.

No hay que ir a Harvard, ni contratar consultores políticos extranjeros, ya bien conocidos, para comprender los torpes movimientos políticos de quienes se creen son los gurús dominantes el actual escenario político dominicano.

De ahí que, desvelada la estrategia palaciega.

Ante todo, amarren, callen y bañen al loco y Catilina.

¡¡Hay miedo, como el diablo a la cruz!!

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