Salud

Cómo enfrentar la pérdida de un ser querido en tiempos de coronavirus

Karem N. González Cabral, Psicóloga Clínica

La muerte es lo único seguro en la vida. Sin embargo, uno nunca está listo para perder a un ser querido, y mucho menos si esta perdida se da de manera inesperada a causa de una pandemia que, al menos en República Dominicana, hace tan solo meses nunca imaginamos que nos tocaría enfrentar y que cobraría tantas vidas.

Desde el punto de vista psicológico, la realidad es que no hay manera de prepararnos para que el deceso de alguien cercano no nos afecte emocionalmente. Así lo deja saber la psicóloga clínica Karem González, quien dice que ante la situación del coronavirus lo único que podemos hacer es vivir un día a la vez, con la conciencia de que somos seres vulnerables y no tenemos control alguno sobre los giros de la vida.

Según la experta en conducta humana, cuando intentamos evitar o suprimir el dolor que sentimos, solo se crea un efecto contrario. “Dejar de querer por no apegarse, dejar de vivir por no sufrir o tratar de evitar el dolor es lo que lleva al sufrimiento”, expone, al tiempo que recalca que pensar que podemos estar preparados para la crisis es una utopía.

Emociones que pueden surgir

En primer lugar, hay que tener presente que la muerte de un ser querido bajo estas circunstancias provoca sentimientos distintos a una perdida en tiempos normales. Esto se debe a que la cuarentena ha traído con ella muchas preocupaciones propias del COVID-19, que, por sí mismas, constituyen una fuente importante de malestar y estrés. Esto hace que la experiencia de duelo se haga aún más complicada y tediosa para el doliente.

Entre los sentimientos que llega a experimentar una persona a la que le toca una muerte cerca en momentos como estos, González cita tristeza, rabia, culpa, impotencia e incluso incredulidad, por lo surrealista de la situación. “El doliente puede sentir enfado ante la vida, cuestionarse si hizo un buen trabajo, sentir culpa al pensar que puede contaminar a otros. Es normal que se sienta abrumado e irritable, y en ocasiones experimentar la sensación de irrealidad o shock, por lo repentina o abrupta de la muerte”.

Cómo enfrentar la pérdida de un ser querido en tiempos de coronavirus

También asegura que pueden sufrir síntomas físicos como pálpitos, hiperventilación, sobresalto, sensación de mareo, náuseas, dolores de cabeza y dificultad para concentrarse debido a la descompensación física por exposición a la experiencia traumática de la pérdida.

Otro tema importante que destaca la experta que ocasiona malestar en el doliente, es el hecho de no realizar rituales de despedida debido a las restricciones impuestas. “Estos actos simbólicos -dice- permiten expresar nuestro dolor ante una pérdida. Nos sirven como estructura y soporte para organizar nuestro estado emocional, permiten establecer un orden simbólico para los acontecimientos de vida, además de que nos brindan la oportunidad de socializar y compartir nuestro malestar”.

De la única manera en la que se logra lidiar con sentimientos negativos como la rabia y el enojo, es validándolos. “Permitir que estén y sentir el permiso de expresarlos. La rabia ejerce una función protectora, es lo que nos hace sentir fuertes frente a una situación en la que no tenemos control. Podemos sentirla, hablar de ella, reconocerla, y validarla, es nuestro derecho. Pero no podemos culpar, castigar ni condenar, ese es nuestro deber”.

¿Es posible desarrollar un cuadro de depresión?

El proceso de duelo puede ser el detonante de algunas afectaciones mentales, pero no el causal. González dice que lo importante es buscar ayuda en el momento en el que lo que se experimenta sobrepasa la capacidad humana de afrontarlo, o en el caso de que el malestar sea persistente.

Recomendaciones para facilitar el proceso del duelo

1. Se aconseja a los dolientes llevar una ceremonia en sus casas y que la compartan de forma virtual. Escribir en el muro de alguna red social, crear un perfil en el que todos puedan presentar sus condolencias. En caso de que las condiciones lo permitan, oficiar un rito simbólico que sirva para dar un significado de cierre, aunque no se lleve el protocolo tradicional de luto al que estamos acostumbrados.

2. Hay que tener presente que cualquier proceso de duelo implica un reajuste personal en todas las áreas vitales del ser humano, como las físicas, cognitivas, emocionales y espirituales.

3. Es fundamental cuidar cada una de estas áreas, lo cual se hace manteniendo el aseo e higiene personal, comiendo y durmiendo en los horarios prestablecidos, dando espacio a la emoción y cultivar la espiritualidad.

4. Se debe equilibrar entre mantener las actividades de la rutina diaria y el espacio a recordar y lamentar la perdida. No es el momento de ser fuertes, ni es el momento de buscar que hacer: una perdida se repone viviéndola, un día a la vez.

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