Editorial

Cómo hacerlo

En un mercado libre no es correcto fijar los precios, si no dejar que la oferta y la demanda se ocupen de regular esa dinámica.

Eso es de manera conceptual, pero cuando hay factores que alteran esa lógica, corresponde que el responsable de cuidar esas reglas se meta en el asunto para asegurarse que la población no sufra por las actitudes agiotistas de los comercializadores.

Ese es el Estado a través de sus mecanismos. Pero, sobre todo, haciendo que los consumidores tengan las informaciones adecuadas para que la población pueda ejercer su enorme poder de compras, evitando ser víctimas de la especulación.

Eso se logra con las informaciones y la publicidad. Pero, igual interviniendo contra los especuladores.

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