Editorial

Como pan caliente

Aun cuando han muerto más de cien personas por ingerir clerén adulterado, ese tipo de veneno se vende como pan caliente en colmados, mientras que Policía y Ministerio Público no cesan de incautar tanques, garrafones y miles de botellas con líquidos venenosos que se expenden incluso bajo marcas de rones nacionales.
En vez de disminuir, aumenta el trasiego y venta de alcohol o ron adulterado elaborado en alambiques improvisados en traspatios donde se fabrican recetas mortales que se envasan en botellas de reconocidas empresas licoreras, cuyos ejecutivos no se cansan de denunciar esa práctica criminal.
Las autoridades han decomisado miles de botellas con ron adulterado en barrios de Santiago, Distrito Nacional y Santo Domingo Este, además de decenas de galones de clerén tóxico procedentes de Haití, como si se tratara de inundar el mercado con ese veneno letal.
Se sabe que jueces de Atención Permanente han impuesto prisión preventiva a grupos de vándalos que fabrican y trasiegan con alcoholes tóxicos, pero parece que la cadena de comercialización todavía no ha sido enterada de que vender clerén o tipos de rones adulterados constituye un crimen.
Cualquier colmado de esquina expende veneno envasado en botellas de ron o whisky reconocidos o bajo el nombre genérico de clerén, lo que ha provocado en pocas semanas la muerte de más de cien personas, al punto que el ministro de Salud, Rafael Sánchez Cárdenas, ha dicho que no se explica cómo la gente que ingiere esa pócima llega viva al hospital.
Corresponde al Ministerio Público instruir expediente por homicidio culposo a quienes fabriquen, comercialicen o expendan como si fuera ron normal una sustancia que causa la muerte. Es tiempo de poner en cintura a esos criminales, para que sus huesos vayan a dar a la cárcel por muchos años.

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