Editorial

Complicaciones del año escolar

A escala planetaria el año escolar 2020-2021será atípico y repleto de complicaciones, como consecuencia de la crisis a nivel global provocada por la pandemia COVID-19.

República Dominicana no será la excepción, por consiguiente, resultará difícil el desarrollo de los programas educativos y muestra de esto es que se ha tornado embarazoso planificar el ca­lendario escolar.

Hay controversias sobre los métodos que se deben emplear para impartir clases, pero se ha logrado consenso para que la docencia sea virtual hasta tanto se logre controlar la problemática sanitaria.

Entre las alternativas su­geridas figuran el uso de herramientas como redes sociales, radio, televisión e internet; nada en concreto se ha establecido y se espera que este lunes se presenten a la población la plataforma y el contenido para el año escolar 2020-2021.

No obstante, el Gobierno garantiza que habrá clases y se empeñará en impregnarle calidad a la educación, debido a que es su deber por la evolución de la sociedad y el pleno desarrollo humano.

Respetar el protocolo sa­nitario, uso de mascarillas, distanciamiento físico-social, higiene personal, lavado de las manos con alcohol y tener conciencia de que solo con el comportamiento disciplinado se puede precaver y detener el auge de la enfermedad; esa conducta debe ser asumida por  profesores, estudiantes y los padres en procura de asegurar que el año escolar 2020-2021 pueda desarrollarse en medio de la pandemia.

Un compromiso sagrado es trabajar por la garantía de la enseñanza, porque solo la educación permitirá superar el atraso y el subdesarrollo del país y al mismo tiempo erradicar el analfabetismo, la ignorancia y dotar a los talentos humanos de las competencias imprescindibles para incorporarse a la producción e influir en el crecimiento de la nación.

No hay dudas que el inicio del año escolar implica que las autoridades y todos los actores del sistema educativo encaren con responsabilidad los desafíos que tienen por delante y puedan superar las adversidades ocasionadas por el COVID-19.

Todos los sectores nacionales deben unirse alrededor de una cruzada en la búsqueda de planificar de forma adecuada y acorde con la realidad impuesta por el coronavirus el próximo año escolar, porque la educación es lo que facilita transitar hacia el progreso y el bienestar social.

Hay que preparar a los maestros para impartir docencia a distancia y concienciar a los padres para que comprendan que tendrán que auxiliar a sus hijos, a fin de propiciar la enseñanza-aprendizaje en  una etapa muy compleja.

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