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.Comunicadora María del Carmen Hernández: “Con la muerte de mi hijo lloré hasta quedar seca y sólo un quejido me salía del alma”

Picoteando el Espectáculo
Cuando se le solicitó a María del Carmen Hernández que le contara su historia a LISTÍN DIARIO, de inmediato aceptó. Lo que no se logró fue que cediera la entrevista cara a cara. Se respetó su decisión. Está claro que hablar de la dolorosa historia que le ha tocado vivir, todavía mueve sus fibras más sensibles.

“Claro, puedo contar mi historia, pero ¿podrías mandarme las preguntas?”. Esa fue su condición y se le complació. Se tomó unos días para responder y compartir con este medio, fotografías familiares que atesora y guarda con recelo.

Leer sus respuestas parte el alma. Un evento triste supera el otro. Eso sí, la muerte de José Carlos, su hijo primogénito, no tiene comparación. “Fue el golpe que me tumbó y caí en lo más profundo, lloré hasta quedar seca y sólo un quejido me salía del alma. Es un dolor con el que he aprendido a vivir. Perdí la ilusión, la alegría, nada para mí tenía sentido, es lo más doloroso que un ser humano puede experimentar. Mi hijo ya no está conmigo, sabía que continuaba con vida porque respiraba y mi corazón latía”. Esta descripción del dolor que siente una madre a la que le arrebataron a su vástago, encoge el corazón.

Es oportuno recordar que su hijo, un músico del género rock, murió en septiembre del año 2012, cuando estando en una discoteca de la ciudad, fue atacado, en lo que se dice, confundido con otra persona. Lo cierto es que, el joven había venido de Argentina, donde residía, a pasar unas vacaciones con su familia y, el día que salió a una especie de despedida, porque ya iba de regreso, encontró la muerte.
“ME DERRUMBÉ CON ÉL”

María del Carmen no pierde la fe pese a las duras pruebas que la vida le ha puesto en el camino. “Uno propone y Dios dispone. Mi hijo mayor desde los tres años se inclinaba por la música, desde jovencito fue maduro, diferente y decidido en su accionar. En mis tiempos le llamaban rebelde, pero los nuevos tiempos me enseñaron que sólo fue enfocado y seguro en lo que quería. Se convirtió en un baterista con talento y conocimientos, se fue a Argentina donde no lo juzgaban por su pelo largo, ‘piercings’, y vestimenta negra”. La madre lo detalla resaltando su ocupación. “Allí impartía clases de música y grababa en estudio en su tiempo libre, fuera de los conciertos que ofrecía con su grupo de rock”.

Eso sí, nunca ha dejado de preguntarse que quién podría imaginar que, al venir a vacacionar con su familia, “un grupo de delincuentes, con gran resentimiento social, le arrebatarían la vida a dos semanas de volver a Argentina, en un concierto al que asistió a modo de despedida. Lo sacrificaron como a un mártir y yo me derrumbé con él”. Leer estas líneas deja al descubierto que aún no está preparada para hablar del tema sin llorar. Por eso prefirió responder a discreción.

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