Con velones, flores y exvotos católicos llegarán mañana a Santo Cerro, en La Vega

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RESUMEN
SANTO DOMINGO. – Con flores, velones y diversos regalos en manos, los dominicanos se preparan este martes 24 de septiembre para celebrar la devoción a la Virgen de Las Mercedes o (Nuestra Señora de la Merced), patrona protectora de la República Dominicana, con cantos, peregrinación, sacrificios, exvotos y promesas como parte de la cultura religiosa y de la estructura de la fe dominicana.
Merced, significa misericordia, es decir, que la Virgen de La Merced es misericordiosa y, también, lo deben ser sus hijos, creyentes o feligreses. Y que sus devotos recurren a ella, con el deseo de asemejarnos a Jesús, hijo de María siempre virgen, El Salvador o El Mesías, quien murió en la Cruz del Calvario.

Esta advocación mariana surgió con el período de la colonización española, ganando su título de la Merced remontada a la Orden de los Mercedarios, el 10 de agosto de 1218, en Barcelona, España. Su culto se celebraba en los aniversarios del mencionado terremoto, 8 de septiembre. En 1740. Por Real Cédula, su festividad fue cambiada para el 24 de septiembre.
Santo Cerro en La Vega
El Santo Cerro es un pináculo o montaña que sostiene el principal santuario de veneración de la Virgen de Las Mercedes, ubicado en La Vega Real, hoy la ciudad olímpica y carnavalesca. Una cruz emblemática que representa la pasión y resurrección de Jesucristo rodea la parte trasera de la reconocida parroquia, que ha a tantos turistas y locales recibe, que depositan sus esperanzas y fe en la virgen misericorde.

A propósito de la celebración mariana, el comercio de la zona se dinamiza con la venta de artículos alegóricos a la religión mercedaria y al catolicismo que está enraizado en los dominicanos, de generación en generación.
La familia dominicana se enfoca en rendir tributo con su fervorosa creencia y se desplazan de distintas localidades del país, para ser participes de la homilía y de todo el programa santoral que antecede a la icónica fecha que, se establece y respeta año por año, en la agenda católica y vernácula dominicana.





