Opinión

Constructoras desmontan Vosques en los cerros de Gurabo. Nos estamos quedando sin pulmones naturales


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Fausto García.

“El hombre que oculta su pasado se niega a sí mismo.”

 Si no me falla el “tutu”, como dicen nuestros ancianos en los campos, en el 2024, el Dr. Ramón Antonio Veras (Negro) publicó e hizo circular en varios medios de comunicación un artículo alusivo al corte de un árbol gigantesco ubicado en la avenida Francia, esquina calle Del Sol. Adjuntó una fotografía de este. Refería que ese gran y significativo árbol cubría y adornaba con su follaje toda esa esquina, y el cual admiraba al pasar rumbo a su residencia y que un día X, para su sorpresa lo habían cortado y eso le impactó demasiado, concluía diciendo que el esperaba que ese crimen ecológico no quedara sin castigo. Yo conocía muy bien ese árbol, el negocio que funcionaba ahí por varios años (El Mana) era propiedad de unos amigos, que luego terminaron quitándolo, y ciertamente era un gran árbol que aportaba todo lo que sabemos aportan los arboles y más en una ciudad. No me enteré de sanción alguna ni creo que la hubo, pues sabemos todos como andan nuestras autoridades en la materia de medio ambiente.

A raíz de que grandes sectores empresariales de Santo Domingo y Santiago acordaran construir la gran plaza AGORA MALL donde actualmente se encuentra en esta ciudad, escribí por igual, mis inquietudes en torno a la pérdida del gran pulmón natural que había en esa esquina y que se estaba extirpando para dar paso a dicha construcción, destruyendo todo el ecosistema que allí había, relaté incluso que parte de los árboles gigantes que  habían (samanes), fueron sacados y replantados en la parte frontal del Supermercado Nacional, e invitaba a esta empresa a ubicar plantas más jóvenes si en verdad querían árboles en su gran parqueo, pues eran muy adultos los trasplantados y se quedaron rezagados. A la vista de todos, se ve y comprueba que nada hizo al respecto.

Actualmente, dos áreas boscosas, con grandes árboles y ecosistemas de varios años, han sido desmontadas, taladas, destruidas, aniquiladas totalmente por empresas constructoras para dar paso a proyectos habitacionales (casas o apartamentos de lujos como dice el vulgo), que entendemos tienen sus permisos de medio ambiente, y que no sabemos como los consiguen tan rápido, en contraposición a simples ciudadanos que solicitan permisos para tumbar una palma o árbol cualquiera que le está destruyendo las aceras de las casas o paredes, y para lograrlo, tienen que pasar el Niágara en bicicleta. Me contaba un amigo, muy mayor de edad y hace unos años, que luego de vivir las vicisitudes para lograr un permiso a tal fin, se cansó de gestionarlo, y finalmente, optó por echarle gasoil al tronco y esperar a que se secara para entonces tumbarlo. Por cosas como estas, nuestro país sigue siendo el país de Alicia.

Cabría preguntarnos si esos proyectos, así aprobados por Medio Ambiente, tienen o contemplan la exigencia de que se destine determinada área de estos para zonas boscosa y que se siembren árboles y se creen al menos mini ecosistemas para mantener la flora y fauna natural con las ventajas que estas representan para el medio ambiente.

Da lástima ver como las faldas de esas montañas en los Cerros de Gurabo, en Santiago, son desnudadas despiadada e inmisericordemente, al extremo, que no le han dejado ni siquiera la rompa interior, por lo que estas, sin querer y sin tener manos para cubrirse, tienen que, sin ningún pudor, tal cual una meretriz cualquiera, dejarse no solo ver, sino también tocar sus zonas eróticas e intimidades por todos aquellos que con ellas quieran divertirse, tocándolas, viéndolas totalmente desnudas, en traje de Eva o en “pelota”, como dicen los mismos ancianos.

Creo que en ningún otro país, con un mínimo de organización y respeto al medio ambiente cosas como estas se hagan a los ojos de todos y nadie diga nada, pues nada está pasando, pero sin embargo, cada vez nos quedamos con menos bosques, se aleja la lluvia, se extinguen animales y especies y el cambio climático se sigue alimentando, dejando sus secuelas, las cuales se siguen agravando y nuestras generaciones presentes y futuras se quedarán recordando y añorando aquellas zonas boscosas que adornaban tan sensibles laderas montañosas. faustogarcia2003@yahoo.com

 

 

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