Editorial

Contraste

Hay una disparidad entre el crecimiento de la economía dominicana establecido por el Banco Central y  la realidad socioeconómica y el desarrollo humano, la cual se expresa en la gran brecha entre ricos y pobres, desigualdad e iniquidad.

Conforme a las autoridades monetarias del país,  la economía creció 5.2 % hasta octubre de este 2019 y cerrará este año con un incremento de cinco por ciento, es decir, que se avanza de forma progresiva.

No obstante, hallazgos en estudios e investigaciones de técnicos de organismos internacionales como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Banco Mundial, Banco Interamericano para el Desarrollo y Barómetro Latinoamericano, revelan situaciones críticas que perjudican a la mayoría de los dominicanos.

Aunque se reconoce la progresión de la economía, también se expone que ese proceso no se traduce en bienestar social, debido al desempleo, pobreza, bajos ingresos per cápita; hay un contraste entre las cifras oficiales y las condiciones de vida de la población.

Muestra de los problemas sociales y económico es la intención del 40.8 % de dominicanos de salir de República Dominicana y convertirse en exiliados económicos, según los detalles del informe presentado por Barómetro Latinoamericano.

Asimismo, de acuerdo al desglose de las investigaciones, el desempleo, la corrupción, desorden institucional, deficiencia de los servicios públicos, auge del crimen organizado y carencia de políticas públicas eficaces atormentan al 70 % de los dominicanos.

Otros males que provocan desasosiego son pírricos salarios, debilidad del Poder Judicial, inoperancia de la Policía Nacional frente a la delincuencia, centralización del Presupuesto y el Producto Interno Bruto por parte del Poder Ejecutivo y las debilidades de los gobiernos locales.

Para que el crecimiento de la economía favorezca a la colectividad, es pertinente descentralizar al Estado, crear empleos de calidad, erradicar la corrupción, asegurar la eficiencia de los servicios básicos y distribuir de manera equitativa y equilibrada  las riquezas y bienes que se producen en el país; el avance y estabilidad de la macroeconomía debe conjugarse con el desarrollo humano, pues, solo así habrá paz y justicia social.

Que el crecimiento económico se articule, pues, con la dignidad humana porque es imprescindible para la felicidad de la población.

Cultura y bachata

Las tradiciones y costumbres de los pueblos que definen el arte y la cultura popular permanecerán siempre, sin importar las crisis políticas, sociales y económicas, porque la población preserva con amor en su interior sus valores e identidad.

Nada ni nadie puede eliminar el acervo cultural, porque es parte de la vida del hombre y la mujer que se apegan a la civilización y sus costumbres.

República Dominicana ha logrado que la UNESCO declare al merengue  como patrimonio de la humanidad y eso se ha celebrado con orgullo.

Ahora esa misma institución ha declarado a la “Bachata” como Patrimonio Cultural Inmaterial de la humanidad, otro logro que enaltece a la dominicanidad.

La “Bachata” es un ritmo que forma parte de las expresiones artísticas y folklóricas que se nutre en las vivencias y tradiciones del pueblo, por tanto, es un reconocimiento al país.

¡Qué  viva la República Dominicana!

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