Editorial

Contrastes con el crecimiento

Las opiniones de muchos dominicanos (63.3%) sobre la situación de la economía y su personal condición suelen expresar negaciones de que les lleguen los auges que se proclaman. Sostienen que el tal crecimiento no deriva en mayor poder de compra para la gente común. Y aun más: que las alegadas bondades de la expansión están acaparadas por minorías. Algunas cuentas de la realidad nacional conectadas entre sí explican el pesimismo criollo, tanto en lo macro como en situaciones individuales. El país registra consumos exacerbados insatisfactorios porque se manifiestan con agudo déficit de balanza comercial. Las importaciones duplican las exportaciones que ascienden muy lentamente generándose déficits como si la actividad económica de hoy no se tradujera en auténticos impulsos a un mayor desarrollo industrial y agrícola.

Se crece para consumir generando pocos bienes para la autosuficiencia y baja creación de empleos de calidad. La informalidad predomina en la búsqueda de ingresos y el alto nivel de gastos e inversiones públicas dependen demasiado del endeudamiento público y no de ahorros internos, lo que confiere fragilidad y posibilidades de retroceso en las condiciones de vida para la baja clase media sometida al pago de la mayoría de los impuestos que el Estado capta. Un estudio independiente del 2019 coloca al 47% de los dominicanos con un nivel adquisitivo inferior a sus necesidades.

Recurso vital bajo agresión

La protección a la salud a nivel nacional debe comenzar en las fuentes de agua como primer gran esfuerzo contra la insalubridad. La mayoría de los recursos hídricos presenta contaminación y lo más recomendable es enfocarse rápidamente en las causas de degradación, como advierte el especialista Gilberto Reynoso, recordando que la obtención del líquido esencial para consumos humanos depende de ríos, embalses de presas y el subsuelo.
La pérdida de bosques, extinción de corrientes superficiales y falta de control sobre vertidos residuales y la aplicación de químicos tóxicos en la agricultura colocan en destino incierto el abastecimiento de agua potable. La severa polución del futuro tendría que ser conjurada a un costo muy alto, encarecedor de la vida, para que el agua pueda ser consumida sin riesgos a la salud.

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