Opinión

Covid-19 y la guerra de los laboratorios

Por: Rafael A. Escotto
“Si algo ha de matar a 10 millones de personas, no serán misiles sino virus» Bill Gates
Cada pandemia genera grandes preocupaciones en el mundo de la salud y de la ciencia. Todos los laboratorios mundialmente famosos, por política, por fama o por dinero se apresuran a publicar que han dado con el antídoto para la cura. Es una guerra entre laboratorios que fabrican drogas y medicamentos la que se forma. Los gobernantes y los politicos de las potencias imperiales incluyendo los congresos, son influidos por el lobby de los laboratorios de medicinas, lo mismo que por el de las armas de destrucción masiva.
La mortal epidemia del coronavirus ha desatado en el mundo de la ciencia de los madicamentos una guerra máؘs psicológica que real. Al parecer ningunos de los laboratorios famosos tienen la medina correcta para acabar con la peste.
Lo que sucede es que si un pais–cualquiera que sea el pais–ve que sus finanzas públicas y la de los grandes negocios de la oligarquia económica están al borde de deplomarse a causa de la epidemia, recurren a los laboratorios para que divulgen la especie de la cura y todo aparentemente pueda volver a la «normalidad», apesar de que los hospitales esten abarrotados de gente enfermas y los cementerios de muertos por la falta de respuesta contra la pandemia.
Jugar a la politica en tiempo de coronavirus es peligroso. No se ganan votos, por lo contrario, los pueblos reaccionan enfurecidos por la falta de misericordia de sus lideres. La historia politica universalmente esta llena de casos de esta clase de rebeldia social.
Seria bueno traer a este comentario una frase del abogado y politico estadounidense y miembro del Partido Demócrata por New Jersey Edward James Patten, autor del libro Regreso al exilio:-«El poder sin compasión es la peor clase de mal que hay.»
Con frecuencia los gobernantes de pensamiento autocrático, fuerte e indóciles, soberbios de carácter, actuán frente a las adversidades de sus pueblos alejados de conmiseración.
Leyendo unos de estos dias a Stefan Zweig, me encontré con una disquición en su obra cumbre Fuché, el genio tenebroso, la cual he querido compartir con mis lectores, sólo para destacar lo que es el poder humillado: «Por primera vez ha regresado el Emperador como vencido. No atraviesa a caballo el Arco del Triunfo de Paris a la cabeza de un ejercito rodeado de banderas; regresa con el cuello de piel levantado para no ser reconocido, furtivo en la noche.»
Recrearse en los laboratorios por pánico a una epidemia dasafiante y grosera, que puede hacerle perde el poder a cualquier titán de la política mundial, es no querer enfrentarse a la verdad con soluciones médicas efectivas. Lo mismo sucedería poner a todo un pueblo de carnada en medio de una epidemia que al parecer no se le ha encontrado el medicamento que la pueda curar, con la única intención de salvar las economias de los mercados en perjuicio de la gente.
Hay nerviosismo en los palacios imperiales, en los Gobiernos pequeños y en los grandes también existe la angustia por impotencia frente a esta terrible y contagiosa plaga del coronavirus. Pero de aqui a levantar las restrictivas medidas que distancian a los ciudadanos de sus actividades de trabajo en las fábricas o en las empresas públicas o privadas sería una penosa insensantez.
Entendemos el efecto devastador en lo económico y en lo anímico que implica dejar de depender de ingresos para poder satisfaacer las necesidades humanas y materiales de una nación. Tenemos que entender que las actuales no son vacaciones de asueto o de fiestas. La reclusión en las casas es una disposición profiláctica. Creo que ni los gobiernos ni las naciones o pueblos desean la empidemia.
Sin embargo, como comentario a estas reflexiones en tiempo de coronavirus, me voy a una frase del dramatrurgo, crítico y polemista Irlandés, autor del drama El hombre y Superman, puesta en escena en el Teatro Royal de Londrés George Bernard Shaw: “Las epidemias han tenido más influencia que los gobiernos en el devenir de nuestra historia.”
Las medidas precautorias que estan adoptando los gobiernos prudentes y celosos de la salud de sus pueblos son oportunas y deben respetarse; en cambio, los gpbernantes menos juiciosos se arriesgan a entretenerse con el juego de la falsa guerra de los laboratorios frente al Covid-19.
Traigo finalmente a este trabajo, por sugerencia del poeta y abogado santiagués Luis Jose Rodriguez Tejada la opinión del prestigioso linguista y politologo estadounidense Noam Chomsky, en una entrevista acerca de la pandemia, veamos:
«Los países asiáticos parecen haber logrado contener el contagio, mientras que la Unión Europea actúa con retraso”, agrega. El filósofo y politólogo estadounidense desliza tres problemas sustanciales en este escenario: 1) “no tenemos ni idea de cuántos casos hay realmente”; 2) “el asalto neoliberal ha dejado a los hospitales sin preparación”; 3) “esta crisis es el enésimo ejemplo del fracaso del mercado, al igual que lo es la amenaza de una catástrofe medioambiental”.
Después de estos juicios, saque usted sus conclusiones. Recuerde que no estamos en política sino en tiempo de coronavirus.
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