Opinión

Creyéndose sus mentiras

Después de las dos “encuestas” de sastrería -las Gallup-Greenberg-, el presidente del PRM, José Ignacio Paliza, dijo, en un programa de radiotelevisión virtual, que los resultados de las elecciones nacionales y de ultramar del próximo 5 de julio no podían ser diferentes a los números que arrojaron esas dos “encuestas” que desaparecieron indecisos, y no contento con ello, también, groseramente, aplicaron cuestionario de preguntas inducidas para procurar repuestas condicionadas (es como escuchar lo que se quiere oír, o más gráfico, una esposa que pregunta a su marido: ¿me quieres?).

Es decir, que estamos frente a lo universal inaudito: un “partido” que no puede perder en ninguna circunstancia -y uno, haciéndose el pendejo, se pregunta:  para qué celebrar elecciones, si el PRM ya las ganó (al menos, en su azotea-desvarío).

Esa fanfarria o fanatismo irresponsable de Paliza, obvia, adrede, que los actuales presidentes de los Estados Unidos y México, y otros tantos más en Latinoamérica, no aparecieron ganando ninguna encuesta; y sin embargo ganaron.

O es que acaso, ya las encuestas dejaron de ser “fotografía de un momento” para ser axioma. ¿Por Dios, qué clase de cosa-partido es con la que estamos bregando?

No creemos que ningún país se merezca que semejante mentalidad “democrática”, más próximo a un club de jugadores callejeros, termine -!Dios nos libre!- dirigiendo los destinos nacionales y menos si se ha hecho de dominio público que lleva, como candidatos congresuales, a una retahíla de “dirigentes” de sudosa reputación que, al unísono, están promoviendo un “Cambio” cuya oferta programática es: ¡Se van….!

Sin embargo, el peligro de ese discurso-triunfalismo, de Paliza y el PRM, es que encierra, subliminalmente, un mensaje-amenaza: de que el país está, a carabina, obligado a votar  por dos “encuestas”-mentiras y la ambición -de poder- de una trulla política que está reflejando cómo esa franja del PRM está dictando el rumbo de lo que sería un  hipotético gobierno asaltado por un submundo que ya en México y parte de Centroamérica ha marcado territorio y patente de corso.

Ahora bien, el señor Paliza y el PRM, olvidan, por ignorancia o adrede, que este país perdió el miedo desde 1961 -fin de la dictadura trujillista- y que, como dice el dicho popular, “nadie ha visto a un hombre con otro en la boca”. En otras palabras, que, el 5 de julio, “el que ganó, ganó, y el que perdió, perdió”. Esto, como ya dijera Hipólito, en otra bravuconada, y para hablar en su lengua: “truene, llueve o ventee”.

Porque no se gana con encuestas -y menos de sastrería-, sino con votos en elecciones transparentes y libérrimas.

Señores, del PRM, dejen un espacio para la derrota…. (y métanse en la cabeza que, aquí, nadie tiene miedo).

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