Editorial

Crisis en perspectiva

Si se hace una representación gráfica de la evolución de los contagios y los fallecidos producidos por el COVID-19, se puede fácilmente establecer que dicha evolución proyecta un trazado que sigue el patrón de la “ecuación de la recta” con tendencia hacia un alza con perspectivas infinitas.

Ese trazado matemático permite inferir que las medidas asumidas por las autoridades sanitarias no están surtiendo los efectos deseados y solo han impedido un crecimiento bajo un modelo matemático exponencial, el cual revelaría una situación más grave aun de la crisis sanitaria. Sin embargo, la actual trayectoria perfila una tendencia hacia el empeoramiento de la situación, por lo que durante meses tendremos los efectos negativos del coronavirus en términos de contagiados y fallecidos, así como el impacto negativo en materia económica y hasta en lo político, desafiando también la institucionalidad democrática del país.

Esa perspectiva sombría quiere decir que las autoridades nacionales deben evaluar la situación en perspectivas y si se asume como prioridad atacar los factores que determinan esa forma de evolución de la pandemia, ello implicaría la necesidad de: fortalecer el equipo humano de médicos, enfermeras y personal de apoyo para atender a los contagiados; fortalecer la capacidad instalada para aumentar las pruebas y para atender a los afectados en crecimiento en sus diversas modalidades; mantener y ampliar en la medida de las posibilidades las medidas económicas de mitigación para las empresas y los trabajadores; fortalecer o endurecer las medidas de contención de la movilización masiva de personas, siguiendo la aplicación de la estrategia del aislamiento social.

La estrategia del aislamiento social, en un país como el nuestro caracterizado por la informalidad social y económica, promotora de una personalidad social emotiva, individualista y propensa a desobedecer la Ley y la autoridad, tiene necesariamente que ser endurecida, al menos por un periodo de tiempo que rompa con la cadena de contagio. Se impone pues un toque de queda total al menos por una semana completa que debe ser garantizada con firmeza por la autoridad.

La aplicación conjunta e integral de todas esas medidas podría alterar el curso que hasta ahora llevan los indicadores fatales de contagio y muertes, haciendo que la recta ascendente llegue a su pico y comience a descender hasta que se controle la pandemia y sus efectos calamitosos.

La prioridad debe ser en estas circunstancias el control del coronavirus, para luego enfrentar la recuperación de la economía y la dinámica política electoral. No puede ser de otra manera y para ello se debe tener la “voluntad política”, con seriedad y profesionalidad, puesta a favor de que el país pueda vencer el coronavirus.

¡Reorientemos, pues, la estrategia frente al COVID-19!

Perspectivas económicas

La pandemia del coronavirus está significando serias consecuencias para la economía de los países del mundo. El Banco Mundial en el caso de la América Latina prevé un decrecimiento de  -4,6 % para el año 2020. En el caso dominicano se proyecta un crecimiento de 0 %, es decir, que  la economía nacional no crecerá.

Esa situación marcará una nueva fase en la dinámica económica del país, que habrá de redefinir la estrategia de crecimiento y las policías públicas para combatir en peores condiciones la pobreza en la que caerán muchos cientos de miles de dominicanos.

¡Estamos advertidos! 

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba