Opinión

Cristina Fernández de Kirchner…«Sinceramente«.

Por: Rafael A.Escotto

“El capitalismo foráneo y sus sirvientes oligárquicos y entreguistas han podido comprobar que no hay fuerza capaz de doblegar a un pueblo que tiene conciencia de sus derechos” Evita Perón.

Cabalgando sobre el libro: Cristina Fernández de KirchnerSinceramenteme detuve en medio de una zona boscosa del libro, un relato sumamente interesante. Algo me distrae brevemente. Sin embargo, como se trata, no de una historiografía, sino de una introspección o viaje reflexivo enfocado al interior de vivencias personales, y no tan personales, desde luego, de una figura pública de relevancia política y social internacional que ha ejercido el gobierno de una nación como la Argentina, me parece apasionante su crónica.

Vale la pena acompañar a la autora  a todo lo largo y ancho de una travesía llena de pirañas y pirañuelos para encontrar el rastro  luminoso  de una mujer singular.

Mientras leía este anecdotario, cada experiencia, cada episodio, cada felicidad durante la gubernatura de su esposo  y expresidente Néstor Carlos Kirchner, y aun cada contrariedad, luego de ella haber salido del poder como líder de masas y como estadista de arraigo, me lleva con intensidad a una frase de Evita Perón, que tanto retrata a Cristina y a Néstor y a la pasión de estos insignes esposos y mandatarios de la Argentina:

“Yo no quise ni quiero nada para mí. Mi gloria es y será siempre el escudo de Perón y la bandera de mi pueblo y aunque dejé en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria”. Cuánta autenticad, cuánta consagración a la lealtad  requerida hay en esta consigna llena de fervor patriótico.

Esta nueva lectura no se trata de aquel libro leído por nosotros en el Alma Mater universitaria norteamericana escrito por el expresidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt titulado «A través de los páramos brasileños«, cuya obra trata sobre la historia de una expedición científica con el propósito de aclarar si el rio de la Duda, entre el Mato Grosso y el Amazonas, corría aun.

El libro de Cristina Fernández de Kirchner, titulado tan apropiadamente «Sinceramente«, es mucho más que una expedición, es un mapa de una ruta escabrosa por la que han transitado muchos gobernantes, con escasa posibilidad de salir ilesos de la codicia de algunas de las pirañas políticas que viven en los pantanos de las mediocridades al asecho de alguna victima a la cual haya que perforarle una vena y hacerle sangrar para festín de las pirañas de los sistema políticos.

El libro de Cristina es un compendio minucioso de elementos fundamentales que los gobernantes deben tener en sus cabeceras como material precautorio  del que deben  aprender a cuidarse de los apostaderos de carnívoros de la política latinoamericana, sudamericana y caribeñas que dentro y fuera de estas regiones están prestos a servir de arponcillos para coger descuidados a presidentes progresistas que a veces olvidan que en la espesura de la selva política en la que están obligado a vivir existen todas clases de sabandijas, incluyendo algunos  con nombres propios.

Mientras continuo mi recorrido político e intelectual por los trayectos de la obra de Cristina abriendo trochas entre lianas, escalando sorpresivamente torrenteras y bajando laderas inclinadas para llegar a sus poderosas reflexiones políticas sin tener que tomarme una infusión amarga de yerba mate porque esa clase de  bebedizo no es propio de mi cultura.

De pronto me encuentro con una revelación de unas circunstancias por las que  ella pasó después de haber dejado el poder es que: «las corporaciones son el verdadero origen de todo ese ataque, porque sintieron que puse en jaque sus privilegios«. 

En esa  expresión testimonial de Cristina aparece como algo misterioso de la fábula de  Juan José Arévalo, El tiburón y las sardinas, y  se me ocurre auto cuestionarme ¿Y no es así en todos los países pobres? Los ricos y poderosos parecen asumir la ambición y la glotonería del tiburón de oro que emerge en el cuento cuando señala: «Todo tan pequeño tan frágil, tan sardinas…Y  nosotros, tan áureos, tan poderosos. Tan audaces, tan tiburones«.

Cuando avanzo en la lectura del prólogo de este libro figuro a Cristina Fernández de Kirchner con el alma herida, como si se tratara del libro del teólogo colombiano Gonzalo Sanabria, incapaz de restaurar  el espíritu de un pueblo como el argentino, un pueblo  que enfrenta hoy –como resalta la autora  en su libro-, una «económica devastada, donde no se llega a fin de mes sino que muchos no pueden comer y se producen escenas de gentes peleando a las trompadas y empujones en un supermercado para llevarse la última oferta de milanesa o  el agolpamiento violentos de miles de personas  en un lugar donde se necesitan diez  empleados para  tareas de limpieza«.

Luego, en otra vuelta de página me topo con algo no tan extraño. Escribe la expresidenta: «Los medios de comunicación también operaban sobre los Moyano, y sobre cientos de miles de trabajadores y trabajadoras que lo votaron pensando que no iban a pagar más impuestos a la ganancia ¡Y eso que lo expliqué muchas veces!«.

 

Para mis lectores, los Moyano es una organización dirigida por Hugo Antonio Moyano que reúne a los trabajares y trabajadoras con el fin de defender sus intereses comunes ante los empleadores y los gobiernos.

Y aquí justamente aparece Cristina reconociendo la falta de Néstor Kirchner, no solo como esposo, ni como debilidad femenina, sino como expresara Sócrates, la ausencia del «animal político«. ¿Qué advierte Cristina? «Debí de haber previsto que los medios de comunicación iban a operar sobre ellos. Pienso que ahí fue donde me faltó Néstor, aunque de todas formas –recuerda la escritora –también le pasó a él; nos pasó a los dos juntos en 2000, año en que estábamos con una crisis internacional tremenda, la más grande que se recuerda luego de la crisis del 30«.

Creo que debo, en este espacio, traer a este articulo la reflexión que hace Cristina en su libro comentado aquí: «imagina que después de la muerte de Néstor tendría que haber pensado en alguien para cubrir la parte que hacia él con el peronismo, con  el PJ (Partido Justicialista), con los dirigentes.   Aunque razono que inclusive estando Néstor podría haber pasado lo mismo, porque a él muchos dirigentes lo abandonaron. A veces creo que debería haber un contrafático«.

 

Luego, el día que el finado presidente Néstor Carlos Kirchner falleció, el 27 de octubre de 2010 – relata Cristina en su libro Sinceramente-, Berglorio ofreció una homilía a la partida en la catedral y dijo: «Este hombre cargó sobre su corazón, sobre sus hombros y sobre su conciencia la unción de un pueblo. Un puedo que le pidió que lo condujera. Sería una ingratitud muy grande que este pueblo esté de acuerdo o no con él, olvidara que este hombre fue ungido por la voluntad popular«.

 

En la República Dominicana la iglesia católica, la iglesia Evangélica y los pentecostales se abrogan la facultad de recriminar a los gobernantes como si estos fueran súbditos de sus templo. Relata Cristina que Néstor Kirchner «no le gustaba que los jefes de Estado fueran amonestado por el cardenal. Estoy seguro de que ello veían como una puja de poder. A partir del 2005, entonces los tedeum del 25 de mayo lo realizábamos en distintas provincias«.

 

Un presidente domino no se atrevería, por temor al poder de las iglesias,  hacer un tedeum en una toma de posesión fuera de la catedral Primara de América

Lamentablemente, por tratarse de publicaciones que las hacemos para los periódicos extranjeros en idiomas inglés y español, nos vemos obligados a finalizar este análisis del libro de Cristina Fernández de Kirchner…«Sinceramente«, por razones de espacio.

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