Cuestionan supuesto interés de entregar el Centro de la Cultura de Santiago a Procigar.
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RESUMEN
Santiago de los Caballeros.— Una fuerte controversia se ha generado en Santiago a raíz de una denuncia del periodista Esteban Rosario, quien cuestionó un supuesto interés de entregar o disponer del Centro de la Cultura de Santiago para actividades vinculadas a la Asociación de Productores de Cigarros de la República Dominicana (PROCIGAR).
Rosario lanzó un llamado a los artistas, periodistas, gestores culturales y a la ciudadanía para que estén atentos ante lo que considera una amenaza al uso cultural de este importante espacio de la ciudad.
El Centro de la Cultura de Santiago constituye uno de los principales escenarios para la formación y promoción de las artes en la región. El Ayuntamiento de Santiago lo identifica como un espacio destinado a exposiciones, teatro, ballet, conciertos y otras manifestaciones artísticas.
Además, el inmueble fue objeto de una remodelación integral y reinaugurado en mayo de 2025 por las autoridades nacionales, quienes destacaron su función como espacio fundamental para la formación artística y la dinamización cultural de la región Norte.
Ante la denuncia, se plantea la necesidad de que las autoridades competentes aclaren públicamente si existe algún proyecto, acuerdo o intención de modificar el uso del Centro de la Cultura de Santiago o destinar parte de sus instalaciones a actividades de PROCIGAR.
La preocupación expresada por Rosario abre un debate sobre la preservación de los espacios públicos destinados al desarrollo artístico y cultural de Santiago, especialmente aquellos que durante décadas han servido para la formación de artistas y la presentación de diversas manifestaciones culturales.
Hasta el momento, la denuncia debe ser entendida como un planteamiento público que requiere una respuesta oficial que permita establecer con claridad qué se propone hacer con el Centro de la Cultura y cuál será su futuro como espacio cultural de Santiago.
La cultura de Santiago merece información clara, transparencia y participación de sus artistas, gestores culturales y ciudadanos antes de cualquier decisión que pueda modificar el destino de uno de sus principales espacios culturales.



