Opinión

De Balaguer a Abinader: cumbre de presidentes

Por: Rafael A. Escotto
1.-Fue colosal desde lo literario hasta lo histórico la intervención del expresidente Joaquín Balaguer ante la cumbre de presidentes en España en julio de 1992. Jamás una alocución de tan alto calibre y trascendencia escolástica pudo ser oída por un rey, como don Juan Carlos de Borbón. El presidente Fidel Castro, quien estuvo en ese conclave de mandatarios se mantuvo muy interesado en cada estampa acariciada genialmente por el presidente dominicano.
2.-En ese trascendental discurso de Balaguer hubo puyas políticas sutilmente envenenadas contra la llamada conquista y la masacre de indígenas y no faltaron tampoco las frases perfumadas a España para exonerar a la corona de aquella responsabilidad histórica que llevó casi al exterminio a una raza indefensa.
3.-Aquel proscenio iberoamericano parecía vibrar como si se tratara de una tormenta de palabras bien hilvanadas cuyas sacudidas arrancaron de las páginas de la historia con elocuencias asombrosas las más bellas entonaciones que las letras y el hombre pueden extraer del fondo más puro y luminoso que el verbo de un Luis de Góngora, el cordobés más ilustre que España le donó al siglo de oro y cuya obra La metamorfosis de Ovidio, narra la historia del mundo desde la creación hasta la divinización de Julio Cesar. Por esos andurriales estéticos transitó el presidente Balaguer en su alocución.
4-La oratoria de Joaquín Balaguer en ese consistorio no solo fue sublime, fue bella en extremo, alabada y reconocida por los presidentes latinoamericanos reunidos en España y cuya oratoria, llena de datos históricos, llevó a los allí presentes a un éxtasis más allá de lo que el intelecto podía interpretar. La dicción y los giros metafóricos de los que hizo alarde el presidente dominicano en aquella ocasión, le dieron excelencia y dimension al idioma español.
5.-Veintinueve años después de aquella glamorosa oratoria dotada de conocimiento del presidente Balaguer, al presidente Luis Rodolfo Abinader Corona le corresponde, en distinta época, un discurso alejado de la oratoria de don Emilio Castelar o de Unamuno, más en tono con lo que exige la modernidad.
6.-La participación del presidente Abinader debe hacer gala de lo que refiere Michel Foucault sobre el discurso moderno: La episteme, que es una oratoria macro-contextual, de una cultura de orden antropológico, que permite pensar en los requisitos socio-históricos que están determinados por una época llena de subjetividades.
7.-El modelo que trajo la posmodernidad está llamado a entrar en crisis. El discurso moderno debe pensarse en que el «Mundo» ha quedado reducido a una categoría de lo que la epistemóloga y ensayista argentina Esther Díaz, llamó: «Representación del mundo», o sea, que la reflexión filosófica se ha desplazado de la tradición ontológica al pensamiento sobre los problemas inherentes a la relación entre la representación del mundo y el propio mundo.
8.-El presidente Abinader Corona, a diferencia de aquel discurso de Balaguer, debe observar el lenguaje, desde la preconcepción pragmatista de John Austin, enfocándose en las combinaciones figurativas y de palabras, y en explicaciones.
9.-Tenemos que aceptar, que la mundialización, es un proceso económico, tecnológico, político, social y cultural a escala mundial que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo, uniendo sus mercados a través de una serie de transformaciones sociales. El presidente Abinader debe pensar que la posmodernidad es una época de catástrofes humanas, como el COVID-19.
10.-El modelo epocal traído por la posmodernidad muy pronto entrará en crisis y, naturalmente, en decadencia. Por ejemplo, la verdad científica y el desarrollo ético-político al descubrirse la verdad tendrán que enfrentarse con el proceso de transformación discursiva de la modernidad. El discurso de la verdad absoluta y el progreso humano posibilitaron la muerte másica producida por la pandemia del COVID-19, pero, primeramente, fue la Segunda Guerra Mundial que la produjo.
11.-El discurso del presidente Abinader ante el conclave de presidentes iberoamericanos en España tendrá que lidiar con un mundo compuesto de figuraciones, un universo de representaciones mediáticas, de innovación socio-históricas, en el que la idea de prosperidad se subsume del contexto inmediato actual y habría que enfocarse, necesariamente, hacia un futuro basado en hipótesis. Estoy seguro que el presidente Abinader hará un papel en España como el país espera de él, colocando su oratoria en el tiempo histórico que le ha tocado gobernar.
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