Opinión

Décimo aniversario de Adofil

La Asociación Dominicana de Filosofía (Adofil) arribó a su décimo aniversario de vida institucional, ocasión en la que llevará a cabo una serie de actividades en procura, primero, del fortalecimiento de la visión y misión de la entidad, y segundo, expandir el alcance de sus actividades dentro y fuera la academia, de manera que la filosofía sea entendida y practicada en nuestro país como núcleo fundamental del pensamiento crítico y de la construcción de una política de vida orientada a reforzar los pilares del espíritu humanístico, para la comprensión y transformación de la sociedad y la época que nos ha tocado vivir.

El vector filosófico crítico no solo se eleva hacia los confines de la tradición tejida por los grandes pensadores y los paradigmáticos sistemas de conocimiento, en Occidente y en Oriente, desde la más remota Antigüedad hasta la contemporaneidad, sino que también profundiza en las raíces de la realidad que condiciona las actuaciones y aspiraciones individuales y colectivas en la sociedad, las culturas y las naciones.

Resulta paradójico que, en el fértil siglo XX, tanto el etnocentrismo europeo como la miopía endógena de la tradición de pensamiento norteamericana hayan menospreciado el quehacer filosófico en América Latina. Por ello la queja justificada de Juan José Bautista S. (2014) frente a la monumental obra de Randall Collins (2000), que en más de mil páginas recorre todos los movimientos y posturas filosóficos orientales y occidentales, desde los presocráticos hasta finales del siglo XX, sin ocuparse un instante de la filosofía en tierras de Latinoamérica.

La reivindicación llegará de manos del filósofo español Carlos Beorlegui (2004), con su libro “Historia del pensamiento filosófico latinoamericano. Una búsqueda incesante de la identidad”. Como acotación que subraya la paradoja, de acuerdo con Carlos Federico Pérez (1956), un sevillano radicado en Santo Domingo, desde 1662, escribe y publica en 1682 en Madrid, un libro de filosofía en torno al problema de la verdad titulado “Antiaxiomas Morales, Médicos, Filosóficos y Políticos”.

A este hecho siguieron aportes latinoamericanos a corrientes del pensamiento universal como la Ilustración, el romanticismo y el positivismo, entre otras. Pero, ¿acaso no fue el encuentro entre dos mundos de 1492 lo que contribuyó a las grandes transformaciones del pensamiento, las ciencias, la técnica y el comercio que hicieron de Europa una región hegemónica durante siglos? Sin embargo, la exclusión, en todos los sentidos, fue evidente.

Muy a pesar de ese prejuicio y de la amenazante bancarrota de las humanidades, especialmente, en el plano ético de la sociedad presente, Adofil se mantiene activa.

Ha crecido su nómina de afiliados. Se mantienen las escuelas universitarias de filosofía. Se engrosan, con calidad, las filas de los egresados de maestría y doctorado, especialmente, con el respaldo de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).

La actual directiva, integrada por Julio Minaya, presidente; Leonardo Díaz, secretario; Francisco Pérez, tesorero; Edickson Minaya, director de Relaciones Públicas, y los vocales Eulogio Silverio, Pedro Abreu, Ramón Pérez, Rafael Darío Genao y Miguel Poueriet se encamina a la celebración conjunta del IV Precongreso Centroamericano de Filosofía y del V Congreso Dominicano de Filosofía, en octubre próximo, con la participación de destacadas personalidades filosóficas internacionales de distintos países de Iberoamérica.

Cabe resaltar que dentro del programa aniversario, la sociedad filosófica otorgó, el pasado 20 de julio, el título de Miembro de Honor ex aequo, por considerar que han hecho aportes valiosos al quehacer filosófico dominicano, a los doctores Enerio Rodríguez Arias, Profesor Honorario de la Universidad Católica de Santo Domingo y Profesor Meritísimo de la UASD, y José Mármol, Profesor Honorario de la UASD y Doctor Honoris Causa de Utesa. Llegue nuestra gratitud.
¡Enhorabuena, Adofil!

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