Editorial

Desafíos de CORAASAN

El servicio de agua potable ofrecido por la Corporación de Acueducto Potable y Alcantarillado de Santiago (CORAASAN), viene registrando una serie de problemas que afectan a zonas y residenciales de la ciudad, a consecuencia del esquema de racionalización del agua que viene aplicando.

Ese esquema de raciona­lización del servicio tiene su razón de ser en un déficit de unos 45 millones de galones de agua diarios que impide abastecer de agua a todos los sectores de la ciudad al mismo tiempo, por lo que la entidad se ha visto obligada a racionalizar el su-ministro del agua.

Ese déficit tiene su origen, según el director de CORAASAN, Andrés Burgos y el académico de la PUCMM, Silvio Carrasco, en el hecho de que la planta de la Noriega solo aporta 4 metros cúbicos por segundo de los cerca de 7 metros cúbicos que demanda la población de Santiago; así como en las grandes pérdidas comerciales y físicas; además de un consumo por persona que so-brepasa los límites de la raciona-lidad.

Frente a esa realidad, la entidad del agua a través de sus autoridades actuales ha definido un plan de acción para conjurar las limitaciones presentes, el cual consiste a corto plazo en la incorporación de la Planta Noriega II que aportará un metro cúbico por segundo; terminación y puesta en operación al cien por ciento de la planta de Cienfuegos que también adicionará 1 metro cúbico por segundo; y el estable­cimiento de un programa de reducción de las pérdidas físicas y comerciales mediante un plan de corrección de la fuga de agua y un plan de cobro que eleve la recuperación de los valores perdidos y obligue a los consumidores a bajar el consumo irracional del agua por persona.

Señalan los entrevistados por LA INFORMACIÓN que a largo plazo es necesario implementar un plan de instalación de medidores en todo Santiago, para e­levar la eficiencia en el cobro del servicio, que en la actualidad alcanza a más del 60 % del agua facturada. De esa manera se espera que el monto recaudado por la Corporación pase de los 150 millones de pesos mensuales actuales a 400 millones, que colocaría a CORAASAN en el camino hacia su autonomía financiera y hacia su autogestión como autoridad del agua potable para la población de Santiago.

Una idea valiosa que surgió en la conversación con las autoridades de la entidad acuífera de Santiago, es que de aplicarse ese plan de recuperación de la eficacia y la eficiencia de CORAASAN, la solución del suministro de agua potable para Santiago no necesita de la        construcción de más presas, como ha sido la creencia entre los conocedores de la materia. La presa Tavera-Bao aporta unos 600 metros cúbicos de agua, mientras que la necesidad actual está fijada en unos 150 millones de galones.

Por último, frente a las incomodidades provocadas por la racionalización, CORAASAN debería proponerse fortalecer su metodología de comunicación hacia los consumidores del servicio, de tal manera que éstos se mantengan informados de la situación y horarios de suministro por zona y barrios afectados por la racionalización.

¡Qué CORAASAN mantenga el prestigio como entidad líder en el sector agua!  

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