Editorial

Deterioros suben costo de la vida

No da para más el transporte público del Gran Santo Domingo, que incluye subterráneos, funiculares, desastrosos autos y minibuses particulares para el apiñamiento y los contagios además de las unidades de la Omsa. Sus limitaciones y descoordinación hacen mayor la presión del alto costo de la vida para la mayoría de los ciudadanos sin medios propios para desplazarse con mínimos de costos y tiempo.

En el balance de lo negativo denunciado por el naciente gobierno figura el deterioro al máximo de la flota estatal, basada en guaguas de gran capacidad, incluyendo vehículos articulados; una importante inversión costeada por los contribuyentes, disminuida agudamente de servir a la comunidad.

Un fracaso nacido de la infortunada preponderancia de políticos que suelen dejar por donde pasan, además de máquinas e instalaciones destrozadas, una horda de empleados en exceso incluyendo subdirectores al granel como maléfica herencia de Estado. Al quedar restado en calidad y extensión un servicio de primera necesidad, los bolsillos de los usuarios, mayormente de clase media baja y muy baja, sufren una onerosa consecuencia agravada por la actual crisis sanitaria y social y por la mala distribución del ingreso que persiste en el país.

Las expansiones y conexiones para abaratar y agilizar el transporte fueron cantos de sirena. He ahí un vacío para dar oportunidad a que funcionen alianzas entre el Estado y el sector privado.

Provechoso acercamiento

No existe brecha por ancha que parezca en la forma de pensar y actuar en política que justifique agudas desconexiones entre liderazgos partidarios. Hay que dar oportunidad al diálogo para comprender mejor la realidad y hallar coincidencias propicias a la acción común. El presidente Luis Abinader ha dado en la diana al convocar a la oposición para la búsqueda de soluciones a los principales problemas nacionales.

Su iniciativa de acudir personalmente a los escenarios rivales con metas de concertación es un gesto que le suma prestigio. Merece elogios también la buena voluntad de las contrapartes que le recibieron y favorecen la continuación de conversaciones para analizar posiciones y proyectar soluciones en estas horas difíciles de pandemia y considerables perjuicios a la economía y a la educación. Asoma una luz esperanzadora.

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